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Rafael Luciani analiza desde la eclesiología
"El Papa Francisco nos hizo comprender que la teología tiene que responder a los signos de los tiempos y realidades que vivimos, eso en el contexto de la iglesia mundial ha sido novedoso, porque mientras en América Latina es algo natural, no lo ha sido en la historia contemporánea de otras iglesias", una reflexión que hace el perito del Sínodo Rafael Luciani; al referirse a la propuesta teológica de Francisco que desde el momento de su elección, dejó al descubierto elementos fundamentales de su pontificado.
Quienes analizan la vida de los Papas, suelen atribuirles títulos según sus actitudes, pensamientos y escritos. Pensando en Francisco podrían decir que fue más pastor que filósofo o poeta, como recuerdan a Juan Pablo II, o gran teólogo cuando hablan de Benedicto XVI.
No obstante, la autenticidad de su carácter, fruto de un camino hecho en su natal Argentina y el estilo con que asumió el papado, lo llevó a proponer con gestos, las primeras intuiciones que renovaron la teología y constituyen la base de sus enseñanzas, la argumentación de sus decisiones, la forma de sus acciones.
El primer elemento de esta propuesta teológica según Luciani, empieza a revelarse "cuando se asoma al balcón una vez es elegido e inaugura la eclesiología del pueblo de Dios con su pontificado. Cuando pide la bendición, es un gesto que pone de manifiesto que es el pueblo de Dios quien lo reconoce, acompaña y bendice en el camino que va a iniciar".
Minutos más tarde aparece el siguiente elemento de su teología al denominarse obispo de Roma, porque “es el obispo de una iglesia local, el que marca el primado de las iglesias. Entre todas las iglesias va creando esa comunión que sostiene la unidad del primado. Entonces en un mismo momento entregó dos claves de su propuesta teológica: una Iglesia pueblo de Dios y una Iglesia de Iglesias".
Luego, advierte Luciani impulsa una nueva recepción del Concilio Vaticano II y la constitución Gaudium et Spes. Habla de una iglesia en salida, unida a la sociedad, el mundo cultural, político y económico. Frente a lo que explica es un tercer elemento de su teología que emerge y contagia.
“La iglesia en salida, la representa como el pueblo de Dios en un lugar, una iglesia local junto a la sociedad, caminando con ella. Entonces en la primera semana de pontificado reveló un modelo de iglesia que decantó a lo largo de sus distintas exhortaciones y encíclicas”, es decir, su magisterio pontificio. “Esto llevó a repensar las relaciones, las dinámicas comunicativas y las estructuras en la iglesia”, comenta.
Camino que el académico describe, fue madurando hasta la aparición en 2015 del siguiente elemento: la iglesia sinodal. Se trata de una Iglesia pueblo de Dios que se madura a la luz del concepto de la sinodalidad, que aclara no es un término nuevo. "Lo que hizo el Papa fue recuperar la tradición de la Iglesia a la luz del Concilio Vaticano II y comprenderla de acuerdo con los signos de los tiempos actuales”, esa es la sinodalidad.
Posteriormente, el camino hecho entre 2021 y 2024, dejó el documento final del Sínodo cuyo contenido afirma que la iglesia es constitutivamente sinodal. “Esto significa que de ahora en adelante, la iglesia debe pensarse a partir de estas dos dimensiones constitutivas que la definen”.
Así, la propuesta del Papa Francisco ayudó para que la teología superara esa percepción común que la asociaba con una ciencia abstracta, elevada, propia de personas con cierto halo de iluminación, pero totalmente alejadas de las realidades del mundo eclesial.
“Creo que esta relación entre teología y praxis o reflexión teológica desde la realidad es fundamental y ojalá que a partir de ahora, esto siga no solo en América Latina, sino en la Iglesia mundial que ha recibido una nueva manera de proceder y hacer teología”; porque de hecho en nuestro continente “el teólogo y el obispo trabajan juntos y este es un elemento importante que transmitió el Papa Francisco”.
Prácticas que son usuales para organismos como el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño, donde “los documentos no están escritos solo por obispos o solo por teólogos”. Sin embargo, es una experiencia que no existe en otras iglesias locales o regionales, lo que representó algo nuevo en su pontificado más allá de las fronteras continentales.
“Propiamente se ha abierto la necesidad de que la teología no sea algo de escritorio o de personas que solo se dedican a una reflexión teórica sin conexión con la realidad”, afirma Luciani. Por el contrario, “el Papa ayudó a comprender que la reflexión sobre la iglesia compete a cualquier persona y no solo a un grupo académico o de obispos, religiosos o religiosas”.
Para Luciani, “ahora el desafío está en la formación para todas las instancias eclesiales, porque cuando vamos a una parroquia no hay mucha formación teológica o pastoral”.
Por eso, el gran legado en la maduración del Concilio que nos deja el Papa Francisco es haber identificado la dimensión constitutiva y no optativa de la Iglesia. Ahora, “estamos llamados a construir una iglesia misionera y sinodal. ¿Qué representa esto a nivel institucional? Ese es el desafío que queda abierto”.
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