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En la recta final del programa académico la tarea apenas comienza
«Soy consciente de que, a pesar de los progresos que hemos realizado en la Iglesia y en la sociedad, aún queda mucho camino por recorrer,» afirmó el Papa Francisco en una carta dirigida a los estudiantes del Diplomado “Cuidado y protección de niñas, niños, adolescentes y personas vulnerables;” una iniciativa impulsada por el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos (CLAR) y Cebitepal. Un programa académico que se viene adelantando durante los últimos cuatro meses en Bogotá.
Agradeciendo la disponibilidad de los estudiantes para participar en este Diplomado, el Pontífice reconoció que esta experiencia académica les permitirá fomentar una cultura de protección a través del desarrollo e implementación de políticas que salvaguarden la integridad de los menores en diversos contextos eclesiales.
Al respecto, el Papa Francisco abogó por que cada uno multiplique la experiencia en sus entornos. «Les pido encarecidamente que cada uno de ustedes, al volver a sus comunidades de origen, puedan expandir lo aprendido y, sobre todo, fortalecer la cultura del cuidado y resguardo de quienes son más vulnerables,» indicó.
Impartiendo su bendición apostólica sobre estudiantes y responsables del ciclo académico, el Santo Padre aseguró su oración por ellos, confiando en que la maternal protección de María los acompañe siempre.
El pasado 28 de octubre los estudiantes del Diplomado “Cuidado y protección de niñas, niños, adolescentes y personas vulnerables», dirigieron una carta al Papa Francisco. El grupo de jóvenes integrado por laicos, religiosas, religiosos y sacerdotes, provenientes de diez países del continente; saludaron al Vicario de Cristo ratificando su adhesión al proceso de renovación que ha emprendido en la Iglesia a través del camino sinodal convocado para todos los creyentes del mundo.
Proceso en el que uno de los aspectos primordiales es el deseo de trabajar para promover una espiritualidad del cuidado que ayude de manera efectiva en la prevención de cualquier expresión de abuso en los contextos eclesiales. “Somos conscientes de que las víctimas son primero. Por consiguiente, nos colocamos a su disposición, junto a nuestras instituciones que intentan responder a estas urgencias, entregándonos a este servicio, como discípulos/as y misioneros/as del cuidado y protección,” afirmaron.
Recordando que se trata del primer Diplomado de carácter presencial que se desarrolla en América Latina sobre el tema, los estudiantes destacaron la transformación personal que ha generado en cada uno, fortaleciendo su compromiso para seguir aportando y trabajando por la conversión estructural de la Iglesia.
“Estamos comprometidos con usted para generar entornos seguros en el Cuidado y Protección de niños, niñas, adolescentes y personas vulnerables;” indicaron al recordar que el Diplomado está orientado a “formar una comunidad de aprendizaje, especialistas y capacitadores empoderados con idoneidad, para desarrollar metodologías y materiales en la capacitación sobre el tema de creación y fomento de una cultura de protección a través del desarrollo e implementación de políticas o protocolos de salvaguardias”.
Para los estudiantes del Diplomado estos esfuerzos de la CLAR, el CELAM y CEBITEPAL, responden al llamado del Papa Francisco de asumir una cultura del Cuidado. “Agradecemos a Dios por su labor pastoral y su empeño para que nuestra Iglesia abrace los clamores y dolores de la sociedad, tan necesitada de escucha, justicia, reparación y acompañamiento a las víctimas de todo tipo de abuso, cometido por algunos miembros de nuestra Iglesia,”.
Conscientes de la época crucial en la que, inspirado por el Espíritu, el Papa ha emprendido la renovación de la Iglesia, los estudiantes del Diplomado “Cuidado y protección de niñas, niños, adolescentes y personas vulnerables;” cierran su comunicación unidos a la misión del obispo de Roma.
“Contamos con su oración y su bendición, para que nos anime a seguir en esta misión. Le aseguramos también nuestra oración por todas sus intenciones y le pedimos que, por favor, nos envíe un mensaje de esperanza que nos anime en esta misión. Con amor, gratitud y admiración sus hermanos y hermanas;” concluye la carta que aparece firmada por los tutores del Diplomado Hna. María Rosaura Gonzales Casas, STJ (Roma), Hna. Alejandra Patricia Elbaba, OP (Argentina), Hno. Jesús María García Las Heras, OFM Cap. (Ecuador), el Hno. César Antonio Henríquez Leiva, FMS (El Salvador) y 22 estudiantes provenientes de Argentina, Ecuador, El Salvador, Colombia, Bolivia, Perú, Brasil, Venezuela, México y Puerto Rico.
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