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Obispo auxiliar de Rio de Janeiro desde 2017
La diócesis de Paranaguá, en el estado brasileño de Paraná, tiene nuevo obispo. Se trata de Mons. Paulo Alves Romão, obispo auxiliar de Rio de Janeiro desde 20217, según há informado la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil.
Nacido en Barra do Jacarezinho, estado Paraná, el 6 de abril de 1964, fue ordenado presbítero el 28 de junio de 1997, después de concluir sus estudios de Filosofía y Teología, incardinándose en la archidiócesis de Rio de Janeiro.
En la archidiócesis carioca fue director espiritual del Seminario Arquidiocesano São José, profesor del Instituto Superior de Teología y de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, responsable diocesano del Movimiento Comunión y Liberación, director del Departamento de Enseñanza Religiosa de la Arquidiócesis, profesor del Instituto Superior de Ciencias Religiosas, responsable de la Pastoral de Educación de la Arquidiócesis, párroco de la Parroquia del Buen Pastor y director espiritual del Seminario Propedéutico Reina de los Apóstoles.
El 7 de diciembre de 2016, fue nombrado obispo auxiliar de la arquidiócesis de Rio de Janeiro por el papa Francisco. La ordenación episcopal tuvo lugar el 28 de enero de 2017, eligiendo como lema episcopal “Vivere Christus” (Para mí, vivir es Cristo). En el Regional Este 1 de la CNBB es referente de la Pastoral de Escuelas Católicas, la Pastoral Universitaria y las Nuevas Comunidades.
La presidencia del episcopado brasileño le ha enviado un mensaje en el muestran su alegría por su nombramiento como nuevo obispo de la diócesis de Paranaguá. Al mismo tiempo ruegan a Dios que “guíe su pastoreo junto a esta porción del Pueblo de Dios”.
El mensaje recuerda las palabras del Papa León XIV sobre la comunión eclesial, pidiendo que le iluminen en su nueva misión: “Por este camino estamos llamados a caminar, mirando precisamente a Pedro y Pablo, porque todos necesitamos esta fraternidad. La Iglesia la necesita, las relaciones entre los laicos y los presbíteros, entre los presbíteros y los obispos, entre los obispos y el Papa la necesitan; así como la necesitan la vida pastoral, el diálogo ecuménico y la relación de amistad que la Iglesia quiere mantener con el mundo. Esforcémonos por hacer de nuestra diversidad un laboratorio de unidad y comunión, de fraternidad y reconciliación, para que cada persona en la Iglesia, con su historia personal, aprenda a caminar junto a los demás”.
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