Comentario al Evangelio del 26º Domingo del Tiempo Ordinario
Ojea: “el otro, y más si es pobre, es don de Dios”
Comentario al Evangelio del Cuarto Domingo de Cuaresma
En su comentario al Evangelio del cuarto domingo de Cuaresma, Mons. Óscar Ojea recordó una anécdota de la primera sesión de la Asamblea Sinodal del Sínodo sobre la Sinodalidad, realizada en octubre de 2023, diciendo que “el predicador contaba que en una capital de occidente se había hecho un concurso de fotografías, de fotografías de rostros de niños de la calle. Los niños que están en nuestras estaciones de trenes o que están pidiendo o que están solitos en la calle o tal vez enviados por alguna persona mayor y estaban las fotografías de esos rostros, pero no se habían dado cuenta que detrás de una fotografía un chico había escrito: ‘Existo, pero no me ven, cuando me ven, ven un problema, una curiosidad, un caso difícil, pero a mí no me ven’”.
El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina denunció “con qué facilidad invisibilizamos ciertas realidades, las tapamos, las hacemos invisibles, tenemos miedo”. Ojea reflexionó sobre “el Evangelio, en este domingo de la alegría, domingo laetare, que prepara la Pascua, que nos anuncia que Dios amó tanto al mundo que le dio a su hijo único”. En sus palabras destacó que “en este Evangelio aparece el tema de la luz, la luz se hace presente en el mundo, pero cuando se obra mal uno prefiere esconderse, prefiere tapar”.
Según el obispo de San Isidro, “preferimos tapar cuando tenemos miedo, tenemos miedo de ser iluminados por la luz, tenemos miedo de que la luz nos perdone, que la luz nos atraviese de verdad y a veces invisibilizamos también ciertas realidades que tenemos que transformar porque les tenemos miedo, entonces hacemos que no existan y usamos una cantidad de estrategias que creemos que son buenas, pero en el fondo seguimos invisibilizando”. Ante ello invitó a pedir la luz se hace presente en el mundo, pero cuando se obra mal uno prefiere esconderse al Señor que “nos enseñe a arriesgarnos de verdad”.
Finalmente, hizo ver que “hay una lengua tribal africana, en la que el saludo cotidiano: ‘Hola, ¿Cómo te va?; dice: Te veo, te veo’, qué quiere decir te reconozco, estás atravesado por la luz, veo claramente el eje de tu vida, no se me oculta nada de lo tuyo”. El obispo destacó “qué hermoso este saludo que es saludar la luz que nos atraviesa, la luz que esperamos que en esta Pascua nos atraviese a todos para quitar de nuestro interior todo lo que hay de mentira, de falsedad, de poco noble, de poco verdadero y dejarnos atravesar por la luz del amor de Dios”.
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