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Una reflexión ante el proyecto de ley del gobierno Milei de bajar a 13 años la edad de imputabilidad
Las medidas y proyectos de ley que pretende impulsar Javier Milei en Argentina ponen de manifiesto lo que nunca ocultó, su deseo de hacer realidad una sociedad excluyente, donde los pobres tienen que ser esquilmados. Una de esas medidas es la tentativa de bajar a 13 años la edad de imputabilidad.
Frente a ello se ha posicionado el arzobispo de San Juan de Cuyo, Mons. Jorge Lozano, que mostraba su opinión al respecto este 25 de julio en un texto publicado en el diario La Nación, viendo la pobreza como a causa fundamental de los delitos cometidos por los menores en el país. Una pobreza que forma parte del entramado social argentino, pues “ningún pibe nace chorro… pero muchos vienen al mundo con el estigma de la pobreza. Los niños no nacen iguales. Ya no lo son en el vientre de la mamá”.
Según el arzobispo, asistir regularmente a la escuela, comer bien, dormir de modo adecuado, practicar deportes, participar de fiestas, son elementos que ayudan a no delinquir. Por ello considera espasmódica la solución propuesta por el gobierno Milei, afirmando que, aunque se piense que este camino resuelve el problema, no se está yendo a la raíz.
Frente a ello cuestiona que no se penen los delitos en los que los menores son víctimas, como la trata de personas. El arzobispo de San Juan de Cuyo llama a cambiar el modo de mirar para estos menores, a quienes el Estado abandonó, desertó de sus responsabilidades, considerando “inmoral que niños, niñas, adolescentes estén fuera del sistema educativo, fuera del sistema de salud, sin plazas para jugar, privados de playones deportivos, clubes, talleres de teatro o música, capacitaciones de oficios”.
Un ejemplo de eso son las altas cifras de analfabetismo y retraso escolar en la Argentina. Frente a ello recuerda el trabajo de la Iglesia en los barrios más pobres, con los niños, adolescentes y jóvenes, “que promueven tres C: colegio, capilla y club, para liberarlos de las dañinas tres C: calle, cárcel y cementerio”. Lozano llama a no generalizar, denunciando que “en algunas barriadas, el narcoestado estuvo (y está) más presente en la organización social que el propio Estado argentino”.
Su propuesta es la justicia restaurativa y “promover condiciones para prevenir el delito juvenil, y esto es responsabilidad de cada familia, de las diversas instituciones de la sociedad, y principalmente del Estado”. Por ello llama a invertir en espacios de prevención y no en cárceles, a ser más estrictos con el crimen organizado, por el que son captados muchos menores. Igualmente pide “dedicar más docentes, más personal de salud, más trabajadores sociales, en los barrios más vulnerables. Más redes de contención y desarrollo que aseguren estimular el ascenso social, y no enjabonar el tobogán que lleva al infierno”. De lo contrario sucederá lo que advertía el profeta Oseas: "Siembran vientos, cosecharán tempestades".
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