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Hollerich: “Donde reina el clericalismo hay una Iglesia que no se mueve, una Iglesia sin misión”

El Relator General introduce el 4º Módulo de la Asamblea Sinodal: "Participación, responsabilidad y autoridad"

Reflexionar sobre los procesos, estructuras e instituciones necesarios en una Iglesia sinodal misionera

Una Iglesia que “resulta poco sinodal”, donde muchos “sienten que su opinión no cuenta y que unos pocos o una sola persona decide todo”

“Se trata de cuestiones delicadas, que requieren un discernimiento cuidadoso”

“Llegar a expresar convergencias, divergencias, cuestiones a explorar y propuestas concretas para andar hacia adelante”

Cardenal Hollerich

La Asamblea Sinodal del Sínodo de la Sinodalidad ha iniciado este miércoles el Módulo B3, en el que se reflexionará sobre “Participación, responsabilidad y autoridad”. Eso tras un trabajo que el cardenal Hollerich, relator general del Sínodo, ha definido como hermoso, apasionante y exigente.

El arzobispo de Luxemburgo ha advertido sobre dos tareas a ser realizadas una vez acabe la actual sesión de la Asamblea: devolver a las Iglesias locales los frutos del trabajo, recogidos en el Informe de Síntesis, y recoger los elementos para concluir el discernimiento el próximo año, cargados de una conciencia más clara del Pueblo de Dios sobre lo que significa ser una Iglesia sinodal y los pasos que dar para serla.

Sala Sinodal 6

Procesos, estructuras e intuiciones en una Iglesia sinodal misionera

La pregunta de partida del cuarto Módulo lleva a reflexionar sobre los procesos, estructuras e instituciones necesarios en una Iglesia sinodal misionera. Un Módulo que va a abordar cuestiones relativas a los cambios en la vida del discipulado misionero y en la corresponsabilidad. Todo ello en una Iglesia que, en palabras de Hollerich, “resulta poco sinodal”, donde muchos “sienten que su opinión no cuenta y que unos pocos o una sola persona decide todo”.

Desde ahí analizó las cinco fichas de trabajo del Módulo que serán trabajadas por los Círculos Menores: renovación del servicio de la autoridad, afirmando que “donde reina el clericalismo hay una Iglesia que no se mueve, una Iglesia sin misión”, algo que también puede afectar a los laicos; la práctica del discernimiento en común, preguntando como introducirlo en los procesos de toma de decisiones de la Iglesia, a distintos niveles, buscar consenso que supere la polarización; crear estructuras e instituciones que favorezcan la participación y crecimiento; fomentar estructuras continentales, Asambleas Eclesiales, redes entre las Iglesias locales, garantizando la unidad con Roma; la relación dinámica que une sinodalidad, colegialidad episcopal y primado petrino.

Cuestiones delicadas

Hollerich ha reconocido que “se trata de cuestiones delicadas, que requieren un discernimiento cuidadoso”, a lo que se dedicar el trabajo de este Módulo y el año que transcurrirá hasta la segunda sesión de la Asamblea Sinodal. Temas delicados “porque tocan la vida concreta de la Iglesia y también el dinamismo de crecimiento de la tradición”, afirmando que “un discernimiento equivocado podría cortarla, o congelarla. En ambos casos la mataría”.

En palabras del Relator General del Sínodo, “es a través de la participación como podemos hacer aterrizar la visión inspiradora y dar continuidad en el tiempo al impulso de la misión”, advirtiendo que “la concreción conlleva también el riesgo de la dispersión en detalles, anécdotas, casos particulares”. Desde ahí ha llamado a “hacer un esfuerzo especial para mantener el foco en el objetivo que perseguimos”, algo recogido en las preguntas para el discernimiento de cada ficha, llamando a vitar salirse por la tangente.

Sínodo de la Sinodalidad

Convergencias y divergencias

Sobre el trabajo de los grupos para el discernimiento comunitario, Hollerich ha pedido “llegar a expresar convergencias, divergencias, cuestiones a explorar y propuestas concretas para andar hacia adelante”, pidiendo a los facilitadores, a quienes ha agradecido su trabajo, que “no tengan miedo de empujarnos, incluso con un poco de decisión, cuando necesitemos que nos ayuden a no perder el foco”.

Finalmente, deseando “un fructífero trabajo en este Módulo, que redundará en beneficio de toda la Iglesia”, resaltó que “el discipulado misionero o la corresponsabilidad no son sólo frases hechas, sino una llamada que sólo podemos realizar juntos, con el apoyo de procesos, estructuras e instituciones concretas que funcionen realmente en el espíritu de la sinodalidad”.

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