A. Segal y S. Lebens (eds.), 'The Philosophy of Worship. Divine and Human Aspects'
Lo divino y lo humano en el culto
Un libro repasa la vida de Wojtyla, de su elección hasta su muerte, en su centenario
(Vatican News).- "El sufrimiento que vivió, encomendándose totalmente al Señor, lo forjó e hizo que fortaleciera aún más la fe cristiana en la que fue educado en el seno de su familia”. Así, "fue un extraordinario educador de muchos jóvenes que, a través de él, un joven sacerdote, se introducían en el camino de una fe concreta, testimoniada, vivida en cada instante de la vida”. Son las palabras de un Papa, Francisco, para describir la juventud de otro Papa, San Juan Pablo II, en el prefacio del libro titulado "100 Años. Palabras e imágenes" de 128 páginas y con un costo de 7.00 euros, publicado por la Librería Editora Vaticana, con motivo del centenario de su nacimiento, el 18 de mayo, de Karol Wojtyla.
Un pequeño y ágil volumen que recorre el Pontificado del Papa polaco a través de una colección de famosos escritos y frases que van desde el día de su elección, el 16 de octubre de 1978, hasta el de su regreso a la Casa del Padre, el 2 de abril de 2005. El libro también está disponible en inglés, en coedición con la editorial estadounidense "Paulist Press", y en polaco, en coedición con la editorial "Wydawnictwo św. Stanislawa BM", y gracias al patrocinio de la Embajada de la República de Polonia ante la Santa Sede y del Instituto Polaco en Roma. La selección de los textos de sus homilías, discursos, del Magisterio de Juan Pablo II es de Giuseppe Merola, mientras las imágenes sugestivas de Vatican Media fueron elegidas por Miroslawa Lesner.
En el prefacio, titulado "Agradecidos en el recuerdo de un Santo testigo", el Papa Francisco espera que este texto llegue "a manos de muchos y, sobre todo, de jóvenes". Y recuerda: “Escuchamos el eco de su llamamiento a abrir las puertas de par en par a Cristo, y a no tener miedo”.
El Papa Francisco escribe asimismo que “San Juan Pablo II a lo largo de su vida nos ha enseñado a caminar con alegría, a pesar de las dificultades, por los caminos del mundo, siguiendo las huellas de los gigantes que nos han precedido en la certeza de que no estamos ni estaremos nunca solos". Y todo esto "cultivando siempre un vínculo especial con nuestra mamá en el Cielo, María, Madre de la ternura y la misericordia".
Con palabras sencillas, dirigidas en gran parte a los jóvenes, el Papa presenta a San Karol Wojtyla como "un gran testigo de la fe, un gran hombre de oración, una guía segura para la Iglesia en tiempos de grandes cambios". Recuerda además sus Encíclicas, desde la de Jesús Redentor del hombre a las dedicadas a Dios rico en misericordia, al Espíritu Santo, hasta Redemptoris Mater, la Encíclica sobre María en la vida de la Iglesia, sus Encíclicas sociales y "el don precioso del Catecismo de la Iglesia Católica".
"Vivió su entrega total a Dios y a su Iglesia en un tiempo en que tantos amigos suyos perdían la vida durante la guerra"
El Pontífice habla de la "gran pasión de su predecesor por lo humano", "su apertura, su búsqueda de diálogo con todos, su determinación a la hora de hacer todo lo posible por detener las guerras, su propensión a salir al encuentro de cualquiera y abrazar a quien sufre". Recuerda que con él, el primer Obispo de Roma de Europa del Este, "la Iglesia de los mártires del otro lado del Telón de acero encontraron una voz".
Pero de modo especial, el Papa Francisco quiere recordar a los lectores "cuánto sufrió este Papa en su vida". Sufrimientos personales "vinculados a los de su pueblo y su nación, Polonia". "Precozmente huérfano de madre – subraya el Pontífice – vive el drama de la muerte de su querido hermano y después de su padre. Cuando entró en el seminario clandestino de Cracovia había perdido ya a todos sus parientes más cercanos, vivió su entrega total a Dios y a su Iglesia en un tiempo en que tantos amigos suyos perdían la vida durante la guerra".
Sufrimientos de joven y sufrimientos siendo Papa, recuerda Francisco: desde “el terrible atentado de 1981, ofreció su vida, derramó su sangre por la Iglesia y nos testimonió que incluso en la difícil prueba de la enfermedad, compartida diariamente con Dios hecho Hombre y crucificado por nuestra salvación, podemos permanecer alegres, podemos seguir siendo nosotros mismos". Uno puede regocijarse en la certeza del encuentro con Jesús resucitado". “San Juan Pablo II fue – concluye el Papa – un gran testigo de la misericordia de Dios", y es hermoso "recordarlo de manera sencilla". “A quince años de su muerte, que para los jóvenes que no lo han conocido son muchos, o que sólo tienen algunos recuerdos vagos de él desde la infancia", y a los cuales está dirigido este pequeño libro.
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