A. Segal y S. Lebens (eds.), 'The Philosophy of Worship. Divine and Human Aspects'
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San Pablo publica el libro titulado 'La mujer cardenal', de Lucetta Scaraffia
Ha sido, es y será todavía larga la espera, pero, por fin, la cercana posibilidad de que la mujer llegue a ser nombrada “Cardenal de la Santa Iglesia Católica Romana”, llama ya a las puertas de los cónclaves, en igualdad que el hombre-varón, asumiendo sus responsabilidades directamente dimanantes del Espíritu Santo.
Lo que hasta ahora parecía imposible que se convirtiera en noticia, esta llegará a ser algo normal, que no le robará un solo gramo de dogma, ni de evangelio a la Iglesia, además de responder en justicia a las demandas de la mayor parte del pueblo de Dios, perteneciente precisamente al sexo femenino, o “el otro”, despectivamente invocado en fraseología “religiosa” de toda la vida.
La historia del Cardenalato en la Iglesia, y fuera de ella, es larga. Plural. Y, con frecuencia, escandalosa. Muy escandalosa, por mucho que se quiera enmascarar advirtiendo que “aquellos eran otros tiempos”. De la lectura de esos capítulos de la historia eclesiástica, hay que relatar que algunos de ellos hasta se publicaron “ asperjados con las aguas purificadoras de las debidas licencias y el “Nihil Obstat” canónico”.
"La historia del Cardenalato en la Iglesia, y fuera de ella, es larga. Plural. Y, con frecuencia, escandalosa. Muy escandalosa"
Entre sus páginas encontramos nombres y circunstancias de cardenales, hijos de papas. Todo se hereda. A los trece años, fue nombrado cardenal, uno de la noble familia italiana de los Médicci, que posteriormente llegaría a ocupar el solio pontificio, y a quien la historia del arte universal tanto le debe.
Francisco Gómez de Sandoval, Rojas y Borja, Duque de Lerma, Grande de España, y valido todopoderoso y corrupto del rey español Felipe III, fue nombrado cardenal, hecho que salmodió el poeta Conde de Villamediana, haciéndose eco del sentir popular: “Para no morir ahorcado/ el mayor ladrón de España/ se vistió de colorado”. Del trapicheo mercantil, político y nada-absolutamente nada- religioso, de designación tan indigna la Iglesia ”oficial” ni el pueblo fiel, mostraron su disconformidad, tal y como lo harían en el caso de que en los tiempos en los que nos encontramos, alcanzara ser cardenal una mujer, por santa y teóloga que fuera, aun en el caso de que al papa Francisco se le ocurriera la idea de que tal nombramiento lo fuera “in péctore”.
Personalmente estoy convencido de que estos y tantos otros pasos pendientes, eclesiales y eclesiásticos a favor de la mujer, está dispuesto a dar el papa Francisco. Y los dará , aunque sean muchas y arriesgadas las dificultades que expongan y pretendan imponer los “católicos de toda la vida”. El papa vive la realidad de los tiempos y en estos y en los futuros, todavía a la mujer no se les facilitan y acondicionan caminos de realización personal integral, y exactamente menos en el marco de “Nuestra Santa Madre la Iglesia” En esta, la mujer es y se siente, maltratada por la teología, los cánones y las aviesas interpretaciones antievangélicas que les propinan las teorías y los comportamientos que se dicen “jerárquicos”
La misoginia en la Iglesia es -sigue siendo- uno de los más graves y absurdos pecados universalmente cometidos en y por la Iglesia institución, tanto civil -Estado Pontificio- ,como religioso.
Y en el trepidante y añejo contexto, consoladoramente acaba de publicar “San Pablo” el libro titulado “LA MUJER CARDENAL”, con esta sugerente dedicatoria: ”Las historias que se cuentan y los personajes de los que se habla en esta NOVELA, son fruto de la imaginación de su autora. Cualquier referencia a hechos sucedidos en la realidad o a personas que han existido o existen realmente, ha de considerarse puramente casual”.(Presente el dicho latino medieval del “Excusatio non petita, acusatio manifesta”, resulta fácilmente inteligible que la “novela” es mucho más real y verificable que la misma historia)
“En este ambiente tenso y rodeado de intrigas, el papa decide nombrar a una mujer secretaria de Estado y cardenal como primer paso de su revolución, mientras los cardenales planean sus contraataque”.”Había que abordar el problema de las mujeres, por encima de todo, para desarticular el poder excesivo de la curia, un poder demasiado autónomo respecto de las líneas maestras que iba indicando desde el día después de haber resultado elegido”.
Lucetta Scaraffia, la autora del libro, con sus 164 páginas, es historiadora,y periodista y profesora de Historia contemporánea en la Universidad de Roma, La Sapienza, columnista de La Stampa y colaboradora en periódicos como Le Monde y El País..
Toda una autoridad, además de ser y actuar de “profetisa”.
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