A. Segal y S. Lebens (eds.), 'The Philosophy of Worship. Divine and Human Aspects'
Lo divino y lo humano en el culto
El escritor y periodista presenta 'Amén y aleluya' (Mensajero) en Paulinas
Con un título corto que une y resume pasado y futuro, el jesuita, escritor y periodista, Pedro Miguel Lamet ha presentado ‘Amén y aleluya’ (Ediciones Mensajero, 2023), un libro en el que reivindica la vigencia de la figura del carismático general de los jesuitas Pedro Arrupe en el momento presente, al que calificó de “hombre del siglo XXI”.
El título de la obra evoca la última frase que Pedro Arrupe pronunció antes de morir: “Para el presente, amén; para el futuro, aleluya”. Unas palabras que para Lamet significan que “hay que abrazar el momento, el presente y se optimista con el futuro”.
Margarita Saldaña, editora del Grupo de Comunicación Loyola; el jesuita Joaquín Barrero, conocedor de la Compañía de Jesús por su experiencia de más de veinte años en sus cargos de provincial y consejero general de la Orden; y el propio autor, presentaron ‘Amén y aleluya’, en la tarde del pasado 13 de diciembre en la madrileña Librería Paulinas, ante un numeroso público que mostró su interés por la figura de Arrupe.
Con ‘Amén y aleluya’, Pedro Miguel Lamet pretende “retratar el alma de Arrupe, meditar sobre la figurade un ser humano completo, apasionado, con una gran alegría interior, una visión positiva de la vida, y que estaba dispuesto a todo”.
El autor afirmó que “Arrupe es un hombre del siglo XXI, hoy clave debido a la situación caótica que actualmente existe en el mundo, ante la que nos diría que que es necesario seguir defendiendo la justicia que nace de la fe, ir a lo profundo de las cosas”. Ante las incomprensiones que lo marginó en vida, el cardenal Tarancón afirmaba que “en el futuro el mundo solo sería capaz de comprenderlo”.
Margarita Saldaña destacó que en este nuevo libro Pedro Miguel Lamet “narra la vida de Arrupe de una forma distinta, con gran profundidad en la trayectoria espiritual del personaje”. ‘Amén y aleluya’ “nos acerca a la figura del hombre y del futuro santo”, concluyó la editora del Grupo de Comunicación Loyola.
Por su parte, Joaquín Barrero calificó el libro como “un texto para sentir, que da a conocer a Arrupe por dentro. Es una biografía interior”. El ex consejero general de la Compañía afirmó que “esta biografía demuestra que es la hora de Arrupe. Es un libro que interesa a creyentes y no creyentes”. Barrero destacó las ‘Sugerencias para la oración’ con las que finaliza cada capítulo, que calificó como “una novedad acertada”.
Durante la presentación de ‘Amén y aleluya’ se recordó que, desde el 5 de febrero de 2019, se encuentra abierto el proceso de beatificación de Pedro Arrupe. Por lo que este libro retrata a un futuro santo.
Pedro Miguel Lamet rememoró la experiencia vivida hace 40 años, cuando realizó la última entrevista con el padre Arrupe, fechas antes de su muerte, en la que “encontré un hombre trasparente. Fue encontrarme con la luz que transmitía un ser humano olvidado”.
El autor citó algunas de sus confidencias. Decía de sí mismo: “Pobre Hombre: Hay que sufrir y ofrecerlo. Es la vida. Dios está más allá de todo. Siempre alegría en el Señor. Mi vida es estar en Dios. Tenemos que ver a Dios en todo. Yo no entiendo esto. Pero debe ser de Dios, de su providencia… Es algo muy especial. Para mí muy bien. Pero ¿y para la Compañía? Tiene que ser cosa de Dios. De vez en cuando siento una fuerza muy especial”. Confirmó entonces la luz sentida en su enfermedad, cuando estaba en el hospital. Con los ojos cerrados, se daba la vuelta y cogía el rosario: “De esto: mucho, mucho, mucho. ¿Hasta cuándo? Yo no sé. Espero, espero. Para mí nada, nada, nada. (Lo decía muy expresivamente, con enorme sentido trágico). Arriba, Dios trino. Luego, el Corazón del Señor, y este pobre. El Señor me da su luz. Yo quiero darle todo al Señor. Todo es muy difícil. Es lo que Dios permite. Algo especial que nos ha enviado de una manera muy rápida. Bendito él, benditos sean los hombres». (Utilizaba el término hombrespara referirse a los jesuitas). “Pero es tremendo, tremendo». Lo dice con una fuerza, pronunciando mucho la erre. ”Más que nunca en las manos de Dios”.
Arrupe veía la vida como un misterio y las biografías solo una aproximación. Solía él decir que “la biografía más interesante es la que se escribe sin tinta”. La afirmación sigue siendo verdadera, porque, como también añadía él mismo, “lo más decisivo e importante de una vida es incomunicable”.
Quienes conocen la figura de Pedro Arrupe encontrarán en esta obra un instrumento para profundizar más en su figura, para conocerlo desde otro punto de vista. Y para quienes no conozcan al que fuera general de los jesuitas encontrarán a un hombre de azarosa biografía, de perfil dialogante y adelantado a su tiempo en temas de rabiosa actualidad.
En ‘Amén y aleluya’, Pedro Miguel Lamet muestra la figura “de un hombre de diálogo con todos, con la cultura” desde el itinerario espiritual de Arrupe, que fue testigo de la bomba atómica de Hiroshima y promovió el diálogo entre Oriente y Occidente. “Un hombre de piel fina, despojado de todo y maravillosamente libre”, afirmó Lamet.
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