A. Segal y S. Lebens (eds.), 'The Philosophy of Worship. Divine and Human Aspects'
Lo divino y lo humano en el culto
"Humanizar: humanismo en la asistencia sanitaria" (Desclée-CEHS)
Aunque a algunos la aseveración de que “humanizar es un verbo divino”, constituye una barbaridad y a otros una fruslería, se trata de una de las verdades más cristianas que nos suministra la fe desde cualquiera de los “púlpitos” pedagógicamente serios de los que dispone la Iglesia, en la multiplicidad de fórmulas técnicas a su alcance y uso.
Antes, mucho antes que divinos, los seres humanos, somos eso: humanos. Aún más, no es posible ni ser ni a aspirar a divinos, sino es recorriendo los caminos de la humanidad, todos ellos por cierto coincidentes con la definición de “Camino” -además de Verdad y de Vida-, que encarnara y sigue encarnando Jesús.
Precisamente uno de los fracasos que se contabilizan como de mayor relieve e importancia en el planteamiento religioso actual de la Iglesia, que deja vacíos sus templos y viciados los ejemplos de vida de tantos de sus miembros por jerárquicos que sean y se consideren, radica exactamente en el desnortado afán falsamente catequético de empeñarse en que “seamos y nos comportemos como divinos”, sin haber pensado siquiera antes, en ser y comportarnos como humanos.
La humanidad es divinidad y, con el Evangelio en la mano, antes, mucho antes, que divino, Jesús, se empeñó en testificarnos, y en que lo siguiéramos, como humano por excelencia y como uno más de los censados en Belén y posteriormente avecindados en Nazaret, de donde por cierto no estaba bien visto por el resto de los judíos haber nacido , interrogándose con despectiva arrogancioa: ¿pero es que de Nazaret puede salir algo bueno?
Y en esta tarea-catequesis de humanización-divinización puede servirnos de docta y convincente ayuda la lectura del libro publicado por Desclée de Brouwer – Centro de Humanización de la Salud, que con sus 260 páginas acaba de enriquecer su colección “A los cuatro vientos”. . Sus autores son José Carlos Bermejo, María Pilar Martínez-Barca y Marta Villacieros, tres firmas conocidas y recomendadas en estos menesteres de la ascética y de la asistencia , de la que todos los humanos y divinos estamos tan necesitados, precisamente por esto.
Palabras que sintetizan el contenido plural del libro, con su notoria proyección actual y de futuro, pueden ser muy bien estas: Está en juego lo que entendemos por salud, por atención integral, por alianza terapéutica, por empatía, por justicia en el acceso a los recursos: está en juego el binomio dolor- sufrimiento, curar-cuidar, la importancia de paliar y la clave del genuino acompañamiento profesional y humano en el sufrir”.
El subtítulo del libro –“Humanismo en la asistencia sanitaria”- proyecta ya la luz de su doctrina y puesta en práctica en la Fundación y en el Centro que lleva su nombre, con cuantiosos frutos de aceptación general.
De entre tantas y cualificadas ideas que reporta la lectura del libro, las comprendidas entre las páginas 102 – 192, de la segunda parte, son ciertamente ilustrativas, con el título genérico de “Humanizar: origen, significado y evolución del término”. Comenzar por lo primero -por lo humano- es realmente, y a todas luces,- para sí y para los otros, “divino”.
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