"Donde no hay caridad hay desesperación. La caridad alimenta la esperanza"
Pero no se preocupan de las desgracias de sus hermanos
"Se trata siempre de compartir con misericordia y justicia"
En este tercer domingo de adviento se nos invita a hacer lo correcto en nuestra vocación y servicio que cada uno participa al compartir la vida con los demás.
En el evangelio de Lucas, ante los diferentes grupos de personas que llegan ante Juan el Bautista para preguntarle: ¿qué debemos hacer?
El bautista responde a cada uno, según su vida y vocación, que no deben abusar de sus servicios, trabajos y lugar que ocupan en la sociedad.
Se trata siempre de compartir con misericordia y justicia. Es decir, con misericordia, compartiendo con quien sufre por frío, por alimentos, por una pena moral, por trabajo, por falta de escucha, etc.
La alegría es una alegría que brota al compartir. Así lo pide el apóstol Pablo a los Filipenses: hay que estar alegres. Seguir siendo buenos con gratitud, teniendo paz.
¿Qué es lo justo que nos toca a cada uno de nosotros vivir y comunicar, sin abusar de nuestras posiciones de vida para servir a los demás?
Los que tienen negocios que no abusen, ni en los precios, ni en la calidad de servicios que ofrecen. Los que tienen vestido y alimento que no se olviden de aquellos que carecen de pan y vestido. Los que administran la justicia ya sea en casa, como en la sociedad y los tribunales que eviten hacer denuncias falsas para no extorsionar, o dañar al prójimo, buscando pisotear para encumbrarse por avaricia de poder, de ser o de tener, sin oprimir.
Este tiempo que nos prepara para la navidad nos debe disponer a esa paz que nos ofrece nuestro Señor Jesucristo, preparándonos de la mejor manera y preguntándonos: ¿qué es lo malo que yo debo quitar de mi vida? No deberé extorsionar, ni denunciar falsamente, ni deberé dar cabida a la avaricia, ni a la lujuria, etc.
No deberé compartir lo negativo y malo, sino lo bueno para ser digna morada de Cristo que viene a nacer entre nosotros en su espíritu que nos da la verdadera paz.
Entonces, podremos escuchar con gran esperanza lo que nos dice el profeta Sofonías en la primera lectura: El Señor ha levantado su sentencia contra ti.
Dios nos muestra su amor y hay que estar preparados para recibir este amor que es pronto a comunicarse con una alegría que no tiene límites, donde Dios se hace presente en medio de nosotros para permanecer, haciendo brotar una plena confianza en Él.
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