"Donde no hay caridad hay desesperación. La caridad alimenta la esperanza"
Pero no se preocupan de las desgracias de sus hermanos
"La comunión en el amor nos lleva siempre a un desprendimiento para compartir vida"
Celebramos la gran fiesta del misterio de la Santísima Trinidad.
Primero debemos agradecer este don que se nos ha comunicado desde nuestro bautismo, al ser partícipes del mismo espíritu de Dios en quien tenemos vida.
Ya lo dice san Pablo en la carta a los Romanos, hemos sido justificados por la fe para ser partícipes de la gracia divina y vivir ya lo gloria que se nos participa por Jesucristo.
El espíritu de Dios nos comunica a Dios mismo para que tengamos vida en él en todas las formas que la gratuidad de Dios, por amor, nos quiere comunicar para tener vida y ser expresión de su Santa Voluntad.
La comunión en el amor nos lleva siempre a un desprendimiento para compartir vida.
Ya el mismo san Pablo nos dice participar de los sufrimientos de Jesucristo para que se vaya completando en él Su obra. Por Él sufre cadenas, rechazo, es apedreado, cuestionado con tal de sembrar el mensaje del evangelio.
¿Cómo vamos entendiendo este desprendimiento en el amor para dar vida? Por ejemplo, Jesucristo para darnos vida toma de nuestra humanidad no haciendo alarde de su categoría de Dios sino pasando como uno de tantos.
Jesús pasa como el hijo de María y de José, de oficio carpintero. El pueblo de Nazareth lo ve así, como el hijo del carpintero. Pero todo ese fuego de amor de Jesús se irá dando a conocer al curar a los enfermos, liberar a los endemoniados, tocando el corazón de los discípulos de Emaús, enviando el fuego del Espíritu Santo en Pentecostés.
Un desprendimiento que hace vivir a los discípulos cuando les dice que den de comer a aquella multitud, compartiendo los 5 panes y los dos pescados. La gente se sacia de comer y felices regresan a sus caseríos.
El amor siempre busca resolver las necesidades más apremiantes. Por eso la primera comunidad cristiana da testimonio de este amor cuando en la comunidad nadie pasa necesidad porque unos y otros resuelven sus necesidades en el amor.
Dios resuelve en el amor nuestra redención, al morir por nosotros en la cruz y con su resurrección nos comunica el Espíritu Santo para que tengamos su misma vida. Él mismo se entrega en sacrificio agradable al Padre por nosotros para ser perdonados.
Lo que nosotros no podíamos, Él lo hace por amor.
El amor resuelve necesidades y situaciones difíciles con el desprendimiento de dar la vida que el mismo amor lleva en sí.
La expresión más bella del amor es dar vida y eso es lo que nos revela el misterio de la Santísima Trinidad.
Busquemos resolver en el amor, con desprendimiento, las situaciones apremiantes de necesidad de nuestras familias, comunidad y sociedad. El amor es el rostro perfecto de Dios que transforma nuestros ambientes en esa luz de esperanza que nos recuerda san Pablo en la segunda lectura de esta solemnidad.
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