"Donde no hay caridad hay desesperación. La caridad alimenta la esperanza"
Pero no se preocupan de las desgracias de sus hermanos
"Solo se puede seguir a Cristo en la verdad, porque nos lleva a la vida"
En este domingo IV de pascua se nos invita a mirar al buen pastor y a sus ovejas.
Cristo como Camino, Verdad y Vida es el Buen Pastor por cuya puerta deben entrar y salir las ovejas.
Hay que escuchar la voz de Cristo en el resplandor de la verdad para alejarnos de engaños, evitar la corrupción para no robar ni engañar a otros.
La voz y la verdad van relacionados para introducirnos por la puerta que es Cristo. Las ovejas deben saber escuchar esa voz en la verdad, por eso, solo pueden seguir a Cristo.
Una voz con engaños y mentiras que quiere usurpar lo que les pertenece no la reconocen ni se confían a esa voz engañosa, porque corren el riesgo de ser trasquiladas y quedarse desprotegidas.
Solo se puede seguir a Cristo en la verdad, porque nos lleva a la vida.
¿Cuántas cosas en nuestra libre elección van acabando con nuestra vida?
Nos falta saber escuchar la verdad para que nuestra libertad encuentre una conducción que nos permita encontrarnos con Cristo.
Al afirmar que Jesús, que él es la puerta, podemos entender que necesitamos encontrarnos con Él.
Quien se encuentra con Cristo descubre la verdad y, al escucharla, podrá conducirse en el camino que lo haga entrar por la puerta, libre de engaños y mentiras.
Bien preguntan a Pedro, quienes le escuchan el día de Pentecostés: qué debemos hacer hermanos?
La respuesta es arrepentirse y bautizarse. Es decir, reconocer nuestros errores y mentiras, enmendar el camino para tener esa vida en abundancia que se nos ofrece en Cristo con el nacimiento bautismal.
Hay que empezar a hacer el bien, y entender que perseverar en el bien significa asumir los sufrimientos propios que conlleva a hacer el bien, siempre al estilo de vida de Jesús, quien al ser insultado no devolvía insultos, al ser maltratado no profería amenazas.
La bondad en el corazón del hombre abre espacio de manifestación al Espíritu Santo, para ser fortalecidos y entender que nuestra vida de fe es un camino de comunión y de vida, que se fortalece en perseverancia y se sostiene por gracia de Dios.
Así como los discípulos de Emaus fueron tocados por la palabra y el espíritu de Jesús que hacía arder sus corazones, así en este domingo, los oyentes de Pedro se conmueven ante sus palabras y piden, qué es lo que ellos deben de hacer.
Abrámonos al espíritu de Jesús para escuchar su voz, dejar que arda nuestro corazón y con docilidad preguntar delante de Dios: qué debemos hacer?
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