"Donde no hay caridad hay desesperación. La caridad alimenta la esperanza"
Pero no se preocupan de las desgracias de sus hermanos
"Lo primero que hoy tenemos que hacer es no desmoronarnos y volver a la unidad"
Es Jesús, el Señor resucitado, quien camina con ellos hasta llegar al punto donde se dirigían y, desde ahí, volver al lugar donde deben de estar.
Vuelven con la novedad de que es verdad que ha resucitado.
La novedad del resucitado que, cada uno de los discípulos a quienes se les aparece Jesús, los hace vivir esta nueva etapa con un Jesús vivo que está en medio de ellos. Lo escuchan, lo sienten y son capaces de reconocerle finalmente, ese es el punto, poder reconocer al Señor en nuestras vidas.
La vida de la iglesia es, así, una experiencia viva en el espíritu de Jesús que se nos comunica para darnos vida.
Con razón ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino, dicen los discípulos de Emaús.
Es, ante todo, hacer con Jesús un camino donde le permitimos caminar con nosotros, para luego, escuchar todo lo que quiere decirnos para iluminarnos y esclarecer nuestras grandes dudas que agobian nuestras almas.
Muchos hoy están agobiados, abatidos en su vida cristiana, se han alejado de la comunidad de bautizados por muchas razones entendibles, pero hay una esperanza cierta en ese amor que Jesús les tiene y, cuyo amor y vida quiere transmitirles en su espíritu que se está derramando de forma desbordada, para que nuestros pueblos, comunidades y familias tengan vida.
Así Él llega al hogar de Emaús y, ahí comparte el espacio de vida porque él desea ser invitado a entrar en tu interior, e iluminarlo con su presencia que clarifica y despierta una fe que hace vivir en esperanza firme, perseverante y que renuevas los ánimos para seguir compartiendo.
Nuestras tristezas así se manifiestan cuando se acaban nuestras esperanzas y se apagan nuestros horizontes , muchas veces no sabemos a donde ir o qué hacer, y nos hacemos presa de engaños fáciles seductores que nos pueden ir hundiendo más y más, provocando una sofocación asfixiante que suplica liberación.
Jesús sigue siendo compasivo con los suyos, sigue haciendo camino con ellos para hacerlos volver a donde se vive y se comparte en él; es verdad de que está en medio de ellos resucitado.
Nuestra iglesia vive en Cristo y, desde Él, es la luz que ilumina y conduce ; es la gracia que fortalece nuestras vidas para iluminar el sentido de nuestra existencia.
Hoy tenemos un escenario de un Emaús que necesita ser redimido desde Cristo. Cuantos están sin esperanza, deambulan ante la confusión, se apartan y retiran y perdemos fuerza en los flancos del hogar, la comunidad , de la sociedad, etc.
Desmoronarnos es perder la cohesión necesaria para enfrentar y resolver la vida de forma feliz.
Jesús logra que esos discípulos de Emaús no se desmoronen sino vuelvan a la cohesión de la comunión, desde ahí se coordinan los discípulos para seguir el mandato : vayan por todo el mundo y anuncien el evangelio .
Lo primero que hoy tenemos que hacer es no desmoronarnos y volver a la unidad, en esperanza cierta de que caminamos con Jesús resucitado.
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