"Donde no hay caridad hay desesperación. La caridad alimenta la esperanza"
Pero no se preocupan de las desgracias de sus hermanos
"El corazón de Jesús está latiendo siempre de amor y no se cansa"
Hoy inicia este tiempo Santo muy especial, una semana a recorrer en profunda oración y meditación.
La vida está ahí, en Jesús de Nazareth, aclamado en este domingo de Ramos, mientras el pueblo con júbilo esperanzador se regocija, sin siquiera imaginar el inminente escenario del huerto de los olivos.
El misterio de Dios se está desdoblando siempre en Jesucristo, cada historia nuestra se ilumina y se esclarece en fecundidad desde Jesucristo.
El es el camino, que se hace en obediencia y seguimiento fiel en la palabra misma que es Él, a quien el Padre le dice todo.
Por eso no hay camino más Perfecto que el revelado por Jesucristo, porque en Él está la absoluta claridad, en confianza de fe de cada paso que da el discípulo.
Uno se confía plenamente a Su palabra, primero porque Él nos lleva de la mano como buen pastor, nos indica cómo vadear en el camino para no tropezar ni sucumbir y llegar firmes a la meta.
Cada uno vivimos el domingo de ramos en nuestra historia personal, cuántos momentos de júbilo y de vítores alrededor de nuestras vidas, de nuestros roles, tareas y éxitos? Y de repente está ahí sorprendiéndonos la pena, algún descalabro, algo preparado para descarrilarnos del mismo camino, como lo hacían ya sumos sacerdotes, ancianos, escribas y fariseos contra Jesús.
El era llevado al matadero, sin abrir la boca ni prestar resistencia, como en este domingo de Ramos nos recuerda el profeta Isaías.
El conoce lo fugaz y falaz de esas alabanzas momentáneas, que al verse atrapadas en medio de la tribulación, todos huyen, cual cobardía infiel que revela el poco y verdadero amor que no se deja ver muchas veces en la adulación.
Hablemos entonces del verdadero amor que se revela en estos días santos de parte de Jesús y el grado de amor que hay en cada uno de sus seguidores.
Qué grado de amor hay en nosotros al seguir a Jesús en medio de las dificultades de la vida, de la tribulación, del descrédito que siempre está presente en la lengua chismosa y murmuradora, reflejo de la miseria humana que trata siempre de atraparnos y dominarnos?
El verdadero amor de Jesucristo viene a purificarnos de estas miserias de envidia, traición, ambigüedad para desbordar el gran don de su vida por su espíritu que quiere derramar en abundancia sobre cada uno y que brota de su corazón incansable de amor.
El corazón de Jesús está latiendo siempre de amor y no se cansa, porque es un amor vivo y verdadero que quiere redimir, sanar, dar paz y hacer resplandor lo más bello en ese amor: la verdad.
Para caminar humildes, sencillos y en sabiduría, al estilo del mismo Maestro de Nazareth, sin ambigüedades y con la firmeza serena de que en la verdad se camina así, sencillo y humilde, como él lo hace en este domingo de ramos, subido al burrito que lo conduce entre ramos por el camino a Jerusalén, donde se está gestando la traición, la injusticia, la hipocresía, la aguda envidia capaz de matar, y Él, como cordero manso e inocente es conducido con toda la pureza y sinceridad de su amor.
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