"Donde no hay caridad hay desesperación. La caridad alimenta la esperanza"
Pero no se preocupan de las desgracias de sus hermanos
"Jesucristo de la verdad que nos hace libres"
En este camino que recorremos con Jesucristo en este Domingo de Ramos; Él, que es la verdad que nos hace libres, nos enseña:
Que el Reino que ha venido a inaugurar no es de este mundo. Sus seguidores van con palmas y ramas proclamándolo Rey, pasarán por la contrariedad y adversidad en sus ideas, deseos y esperanzas, cuando lo vean sucumbir ante la autoridad religiosa y civil, y el peso de la cruz.
Los momentos de la última cena y la oración en el Huerto de los Olivos nos acercarán a lo definitivo de la vida que se derramará en Jesús para que tengamos vida.
La firmeza, la templanza y la confianza definitiva en Dios harán posible que Jesús dé el paso para vencer la mentira, la injusticia, la traición, el abandono, la envidia, el pecado, la corrupción (vendido por 30 monedas) y la muerte.
Con lo anterior, vemos que la cruz es reveladora de la miseria y fragilidad humana, que deja al descubierto todo lo miserablemente humano que la rodea; una cruz abrazada y asumida en el amor y entrega absoluta por Jesús.
Una cruz que se abraza con disposición de total desprendimiento para revelarnos el amor y la verdad que nos quiere comunicar para suscitar una esperanza firme en aquello que se esconde o resguarda atrás de la cruz, que es un amor verdadero y entregado en gratuidad total.
La cruz purifica nuestro camino, nos hace experimentar la fragilidad, la debilidad, el cansancio, la impotencia de sentir que no llegaremos a la meta, pero la firmeza y templanza, al ser más fuertes, nos podrán ayudar a vencer el miedo y la cobardía, que hace muchas veces no seguir y, por lo tanto, poder trascender.
En la cruz tenemos que vencerlo todo, guiados por la verdad que nos hace libres.
No es fácil darnos cuenta de nuestras propias fragilidades, limitaciones y dificultades, y ver esto mismo en los demás. Lo importante es mantenerse en la verdad que hace libre y permite corregir, purificar, y tomar el camino de la vida que nos hace fecundos y nos lleva a trascender, al estilo de Jesús.
No es cómodo ni fácil, significa desprendimiento total de nosotros mismos para vivir en plenitud la confianza en Dios, quien nunca abandona, aunque aparezca en nuestras ideas y sentir la tentación de que Dios nos ha abandonado, como nos recuerdan las palabras de Jesús en la cruz: ¿Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?
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