"Donde no hay caridad hay desesperación. La caridad alimenta la esperanza"
Pero no se preocupan de las desgracias de sus hermanos
"Estar en gracia es tener ese ánimo bien disponible para vivir con Alegría nuestra existencia"
Para los bautizados el encuentro con Cristo no es algo secundario sino prioritario.
Bien lo recuerda Pablo en la primera carta a los corintios, la comunidad ha sido enriquecida con toda clase de dones en Cristo, poseen el don del saber y del hablar. El testimonio de que Cristo está vivo en la comunidad es a través de los mismos dones recibidos, esa es la luz de Cristo que debe brillar en vigilante espera.
Claro que esa luz de Cristo en los dones comunicados por su espíritu es lo que debe hacer crecer y desarrollarse a cada uno de los miembros de la comunidad creyente.
Esa luz de los dones confiados a cada uno de los servidores en Cristo nos debe colocar a cada uno en el lugar que nos corresponde, sin estropear, y si facilitar la fluidez de comunicación de vida, que no es otra cosa que conectar todos en el mismo espíritu que habita en cada uno.
Nos une un mismo espíritu, que a todos nos da vida. Hagamos correr la vida del espíritu en la comunidad, a la manera como el espíritu quiere comunicarse en su riqueza variada que hace en si mismo la comunión.
La comunión es la mejor expresión de una comunidad que ha llegado a su madurez en la riqueza de su variedad que se siente conectada en su ser de unos y otros.
En esa armonía de unidad, nuestra espera se hace más resplandeciente, así lo demuestran los discípulos de Jesús a quienes les pide quedarse en Jerusalén hasta que venga el espíritu de la verdad que los enriquecerá para que vayan al mundo capacitados para realizar una misión fecunda desde El.
Cuando Cristo resucitado se presenta entre los discípulos, encerrados por miedo, sin siquiera imaginarlo, se presenta Cristo y no está Tomás.
Entendamos la importancia de no dispersarnos ni alejarnos de la comunidad, donde nos ha puesto el mismo espíritu en la vida que recibimos y se enriquece creciendo para ser plena.
Así será nuestro encuentro con Cristo, de tal modo, que lo mejor para nosotros, como nos recuerda el Evangelista Marcos, en este primer domingo de adviento, es que cada uno estemos en el lugar que nos corresponde, con la rica expresión de los frutos que quiere dar el espíritu a través de cada uno de los dones que hemos recibido.
Por eso es importante estar en gracia, como también nos recuerda en este domingo primero de adviento la carta a los corintios.
Estar en gracia es tener ese ánimo bien disponible para vivir con Alegría nuestra existencia, llena de esperanza.
Estar en alegre espera del encuentro con Cristo, sabiendo que siempre el encuentro con Él será de dicha. Porque Él es nuestra paz que lo llena todo.
Aunque si tenemos que pasar por la prueba o la tribulación antes del encuentro, hay que saber esperar con firmeza, con la confianza puesta en El.
Por eso el profeta Isaías nos recuerda que Dios es nuestro Padre, nuestro redentor. El nos invita a reconocer nuestras faltas y pecados para que como el barro que somos, con muchas fragilidades, las manos de Dios, como alfarero, haga de nosotros la mejor pieza de barro.
Esto significa total docilidad, que muchas veces no tenemos y nos cuesta. Significa disponernos a su voluntad y que él nos conduzcas en nuestros pasos e inspire cada una de nuestras decisiones, confiando en él.
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