"En el Señor" quedan suprimidas las diferencias sexuales, sociales, raciales, culturales y nacionales. En el Señor no hay hombre ni mujer, ni esclavo ni libre, ni judío ni griego, ni bárbaro ni escita. En el Señor todos somos “uno”. Nos pertenecemos los unos a los otros.
La humanidad “ideal” es abstracta, no es de ningún lugar. Existen seres humanos, cada uno de un lugar, de una raza, de un sexo, de un tiempo. Decir que el Verbo se hizo judío es recalcar la verdad de la Encarnación.
Si Jesús se hizo uno de tantos en una situación histórica y geográfica concreta, debió pasar por todas las dificultades y riesgos que pasaban los recien nacidos en aquella sociedad.
Frente a la pequeña esperanza, la fe cristiana propone la gran esperanza, la que no falla. En el tiempo de adviento esta esperanza tiene dos direcciones.
En la Iglesia hay quienes juzgan la bondad o maldad de los tiempos en función de los números. No está claro que las bajas cifras actuales sean signo de una mala evangelización, y que los números altos de antaño fueran signo de una fe seria, adulta y profunda.
Sin amor no hay anuncio de buena noticia. Sin amor sólo hay caos, por mucho superior eclesiástico que se quiera ser. Ahí está el error, en querer ser superior. El evangelio solo puede anunciarse siendo inferior, ocupando el puesto del servicio, que es lo propio de los que aman.
El purgatorio es el primer momento del encuentro con Cristo, que transforma, libera y purifica. Ahora bien, si el purgatorio es ya el primer momento del encuentro con el Señor (un encuentro purificador), ¿qué sentido tiene la oración por los difuntos si ya se han encontrado con el Señor?
El término provocar no tiene necesariamente connotaciones negativas. Provocar puede ser suscitar una reacción positiva, invitar a cambiar algo o a realizar algo.
El criterio de discernimiento de una espiritualidad auténtica no es su sacralidad, sino su “corporeidad”, el cuerpo, el rostro del otro, sus brazos, su presencia física, su sufrimiento y sus demandas
Dante Alighieri, en su “Divina Comedia”, realiza un recorrido por el infierno, el purgatorio y el paraíso. A lo largo de su caminata se encuentra con distintos personajes. En el cielo se encuentra con Francisco de Asís y escucha de él un maravilloso elogio
El dinero que se gasta en armas se podría emplear para fertilizar muchas de las zonas más estériles del planeta y solucionar así el problema del hambre en el mundo.
Humildad: actitud de aquel que es consciente de su realidad y, por tanto, de su limitación. Humillación: situación que otro me impone, normalmente contra mi voluntad.
Recordar la meta ayuda a soportar las dificultades que encontramos en el camino. La vida, a veces, es dura. No sólo en el mundo, también en la Iglesia coexisten el trigo y la cizaña.
Domingo de Guzmán era una persona misericordiosa que creyó en un Dios misericordioso. Esta misericordia se manifestó en una doble dirección: en su compasión por los pobres y en su oración por los pecadores.
Responsable indica que no estoy solo en el mundo, que hay otros seres con los que tengo que contar necesariamente. No puedo escapar a sus preguntas, a su presencia, a su interpelación.
Somos seres capaces de preguntar porque queremos saber el por qué de las cosas, buscamos más allá de lo inmediato. Y capaces de responder porque nuestra vida, desde el comienzo hasta el final, está interpelada.