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Cuando critico a los neoliberales, cristianos o no,...

Cuando critico a los neoliberales, cristianos o no, gestores destacados del modelo social capitalista en la actualidad, no crean que no tomo en serio sus argumentos, por más que vea que no nos convencemos los unos a los otros ni en una micra. Mi deseo además no es decir bellas palabras, sino que éstas correspondan a realidades. En ese sentido, yo no tengo inconveniente en reconocer que frente a la pobreza y miseria, el modelo social capitalista ha hecho más que el viejo y fracasado socialismo real. Esas fidelidades no son mi problema. Pero no estoy seguro de si provoca mucha más pobreza de la que atiende, y si lo hace muy lejos de mí y yo me beneficio. Creo que sí. Digo que no sólo no hace todo bien, que es imposible y se lo paso y lo comprendo, sino que hace muchas cosas mal cerca de mí, y más aún, lejos de mí y para mi beneficio. Por eso estoy contento de vivir en un país “desarrollado”, pero me queda la duda de si es a costa de otros. Pienso en de dónde viene el dinero de mi economía, de dónde llegan las materias primas y a qué precio, a quiénes se le vende lo producido y cómo, quién condiciona la libertad de los mercados y de qué bienes sí y cuáles no, y el mercado de la personas emigrantes... no me refiero sólo a España, sino a todos los pueblos desarrollados, y no me refiero a que los pobres propios o de fuera no tengan responsabilidad alguna, pero hay acuerdo entre los "estudiosos" sociales en que el 90% de nuestras oportunidades vienen dadas ya por el lugar donde nacemos... todo esto me preocupa, como a Usted, lo sé, al pensar en mi modelo social, y al pedirle y exigirle que haga más, porque puede, porque debe y porque es necesario. Esto no es teorizar, sino a lo sumo reconocer que no tenemos fuerza social para exigírselo e imponérselo, lo cual es un problema moral y político, y no de idealismos teóricos. De hecho, a mi juicio, las élites de nuestro sistema social se aprovechan de que demos por relativamente bueno el sistema en su conjunto, a partir de si a nosotros y nuestros países les va bien, o mejor que antes. Este posibilismo es demasiado generoso con esas élites. Insisto, se han reducido algo, poco, los índices de pobreza en el mundo, (ONU), pero hay más desigualdad y sigue creciendo, y las estructuras sociales de fondo que hacen casi insuperable el problema siguen inamovibles, mientras se postulan ante el público de los pueblos ricos “como razonablemente justas” o “justas a la medida de las posibilidades de ser humano que somos”. Cuando me dicen que teorizo frente a la realidad de la pobreza en España o en Europa, y que callo sobre como el modelo social capitalista no deja de aportar recursos a su remedio, yo creo que no teorizo, que lo que hago es decir que otra política es posible y necesaria, incluso dentro del mismo modelo social capitalista, y que si convencemos a la gente para que lo exija, se podrían dar pasos mucho más serios, pasos posibles y debidos. Lo que se hace no es despreciable, no, pero reconozcamos que nuestro modelo social atiende a sus pobrezas de cerca, más o menos, pero no está claro si provocando muchas más lejos de nosotros, y aún otras nuevas, cerca. Es cierto que desarrolla a sectores sociales de India, China, Corea, Brasil. Méjico, Argentina, Egipto y otros, con beneficio inmediato para muchos ciudadanos de esos lugares, pero el recuento de víctimas para lograrlo estremece; me refiero al precio en personas, en medios, en materias y recursos, en sostenibilidad, en formas de vida, etc. Esta visión global e interdependiente de la justicia y la solidaridad me fascina como problema teórico para responder ajustadamente a qué podemos y debemos hacer nosotros, y que debemos exigir de nuestras sociedades. Al cabo la moral social sólo quiere reclamar que el posibilismo político incluya a más y más personas y pueblos en el modelo social de cada tiempo. Un saludo.

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