Hazte socio/a
Última hora:
Novedad muy novedosa

Estoy de acuerdo en que se debería hacer algo más.

Un comentarista habitual del Blog manifiesta que le parece escasa respuesta eclesial aceptarles la renuncia a estos impresentables obispos a los que se les descubre una doble vida vergonzosa y repugnante.

La Iglesia hoy no dispone de cárceles para eclesiásticos. Y me alegro mucho porque me parece muy bien que aquellos a quienes les corresponda prueben lo que son las prisiones civiles. P?ero estoy de acuerdo en que se debería dar un paso más. Y públicamente. Creo que se impone, en unos cuantos casos, la reducción al estado laical o, por lo menos, la suspensión a divinis. Y si se quedan con una mano delante y otra detrás, ambas manos que no utilizaron cuando debían o que si las utilizaron, peor, pues que pidan limosna a la puerta de una iglesia.

Todavía quedan restos de corporativismo vergonzante que deberían desaparecer. Para bien de todos.

También te puede interesar

Lo último

La inteligencia del corazón

El corazón que humaniza

Humanizar frente al sufrimiento extremo

Vergüenza universal: eutanasia

Cada duelo es único

El duelo es indomable