In memoriam de un hombre bueno y sencillo
El abad Sebastià Bardolet, el administrador bueno y fiel de que nos habla Jesús en el Evangelio
¿O, más bien, un regalo de Dios para la Iglesia y para el mundo?
No es la primera vez (ni será la última), que el papa es considerado marxista o comunista. Lo hemos visto estos días con motivo de la audiencia del papa a la vicepresidenta Yolanda Díaz, cuando una representante de la derecha española ha calificado este encuentro como una “cumbre comunista”. La Sra. Macarena Puentes, ni más ni menos que Secretaria de Comunicación del PP de Madrid, definió como “cumbre comunista” el encuentro entre el papa y la vicepresidenta Yolanda Díaz. Lo explicaba magistralmente Gabriel Mª Otalora en su artículo, “El comunismo de este papa” (Religión Digital, 11 de diciembre de 2021).
Como he dicho antes no es la primera vez que, despectivamente, la derecha califica al papa de comunista. O de peronista. Ya en 2015 el papa Francisco fue calificado (peyorativamente) como marxista por diversos sectores del ultraconservadurismo norteamericano. Cuando leí esta noticia hace seis años, pensé que también algunos representantes de la derecha y de la derecha más dura del estado español y también del País Valenciano, compartían esta misma opinión. ¿Porqué, sobre todo (pero no solo) a partir de la exhortación Evangelii gaudium, la caverna política española y mundial han calificado al papa Francisco como marxista?
En una entrevista al diario italiano, La Stampa, del 15 de diciembre de 2013, ahora hace seis años, el papa Francisco denunció, por falsa, la teoría del “desbordamiento”. Según esta falaz idea, todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, provocaría por sí mismo una mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta teoría nos prometía que cuando el “vaso” se llenase y estuviese bien lleno, se desbordaría, y de esta manera los pobres se beneficiarían. Pero en cambio, como dijo el papa (denunciando esta falacia y esta mentira), “cuando el vaso está lleno, por arte de magia crece, y así nunca se desborda ni sale nada para los pobres”.
Y es por esto que el papa Francisco, con esta reflexión tan llena de sentido común, escandalizó a los lobys ultraconservadores. También a los españoles, representados por las derechas nacionalistas. Las declaraciones de la Sra. Macarena Puentes sobre la “cumbre comunista”, solo son la punta del iceberg de lo que piensan las derechas españolas sobre el papa.
Con la idea recogida en la exhortación Evangelii gaudium de que este sistema económico nuestro “mata”, un sistema defendido por las derechas neoliberales españolas y mundiales, el papa ponía el dedo en la llaga. Y por eso las palabras del papa escocían y mucho a las derechas neoliberales, que aprovechaban para atacar al papa de marxista o comunista.
A la acusación de marxista que le hicieron hace seis años, el papa, con buen humor, respondió así en la entrevista: “La ideología marxista está equivocada. Pero en mi vida he conocido a muchos marxistas, buenos como personas, y por eso no me siento ofendido”.
En la exhortación Evangelii gaudium, el papa denunciaba “el fetichismo del dinero y la dictadura de la economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano” (55), que es el modelo que defienden las derechas españolas. También, en la misma exhortación, Francisco se escandalizaba de “la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera” (56), y por eso el papa proclamaba un principio evidente, que no gusta a las derechas: que “el dinero ha de servir, no gobernar” (58).
Está más que comprobado que a los representantes de la especulación, del fraude y de la corrupción (¿pensaría Francisco en algunos miembros de la Generalitat del País Valenciano de la etapa del PP?) no les gustaron nada las palabras valientes del papa, que además defiende siempre la actitud de servicio que han de tener los políticos. Y es que si no es con esta dimensión de servicio, los políticos “la ensucian cuando la usan para los negocios”. ¿Estaría pensando (de nuevo) el papa en el País Valenciano y en la etapa de corrupción del PP? Porque día sí, día también, aparecían como nuevos imputados diversos miembros que tuvieron un cargo importante en el Gobierno del País Valenciano. Y también del estado español.
Francisco, diversas veces, ha llamado “a los expertos financieros y a los gobernantes de los países, a considerar las palabras de un sabio antiguo: “No compartir con los pobres los propios bienes, es robarles y tomarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, son de ellos”, según decía un Padre de la Iglesia poco querido por los neoliberales: San Juan Crisóstomo (57).
Es por todo esto, que el papa nos exhorta a volver “la economía y las finanzas a una ética en favor del ser humano” (58). ¿Tenemos un papa marxista? ¿O comunista, según las derechas más reaccionarías? Tenemos un profeta. Un papa valiente que denuncia la injusticia y nos llama a la solicitud por los más desvalidos. Un papa que ha abierto una nueva primavera en el seno de la Iglesia. Un papa que denuncia “la dureza mental” de una parte de la Iglesia (y también de algunos políticos), “la rivalidad por vanagloria” y “los que quieren escalar”, y no precisamente en el Pirineo, “la indiferencia por el otro”, “el lucimiento personal para el provecho mundano”, o “una economía de la exclusión”, como defienden estas derechas que califican al papa de comunista, marxista o revolucionario.
¿Francisco es un papa marxista? El papa Francisco es un regalo de Dios para la Iglesia y para el mundo por su valentía, su audacia y su compromiso con los más pobres de nuestra sociedad. Que tome nota de lo que dice el papa la Sra. Macarena Puentes y sus compañeros de partido así como los demás políticos que tenemos en el Congreso y el Senado y en la Zarzuela.
Atacando al papa, éste no se va a callar. Se ve que lo conocen poco los que se han escandalizado porque se haya reunido con la vicepresidenta Yolanda Díaz.
Los nacionalistas españoles que han calificado al papa de comunista, todavía no han descubierto que Francisco es un hombre de Dios, que, como el Bautista, denuncia la hipocresía, el orgullo y la economía que pisotea y mata a los más débiles.
También te puede interesar
In memoriam de un hombre bueno y sencillo
El abad Sebastià Bardolet, el administrador bueno y fiel de que nos habla Jesús en el Evangelio
"Entre esconder la verdad y darla a conocer, no hay código deontológico que valga"
El código deontológico de À Punt y las víctimas de la Dana
"Lamentablemente, algunos sectores de la Iglesia española no disimulan nada sus simpatías por estos grupos"
La Iglesia alemana "barre" a los neonazis de los lugares diocesanos
Después de tantas versiones de lo que hizo el 29 de octubre, Mazón debería decir la verdad
"Que se clarifiquen absolutamente los hechos que acontecieron aquel día"
Lo último
Más allá de la dicotomía entre cuidado y curación.
Dejarse cuidar
Relación histórica y actual entre curar y cuidar.
Curar y cuidar
Sin comunidades alternativas en la periferia no habrá cambios internos. La historia lo demuestra: ninguna estructura se reforma solo por argumentos. Las reformas nacen cuando existen formas de vida creíbles que muestran que otra Iglesia es posible.
Monacato laico: renovar la iglesia dejando atrás una jerarquía enferma