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75 aniversario de la muerte del médico y sacerdote manresano
Este 31 de agosto conmemoramos el 75 aniversario de la muerte del médico y sacerdote manresano, Pere Tarrés i Claret, nacido el 30 de mayo de 1905 en la ciudad de Manresa, la capital de la comarca catalana del Bages. .
Con apenas 45 años de vida, Pere Tarrés ejerció una intensa actividad profesional como médico y un intenso apostolado como sacerdote. La vida del doctor Tarrés tiene tres dimensiones importantes: el ejercicio de la medicina, el acompañamiento espiritual y la formación de jóvenes cristianos y, finalmente, el ministerio presbiteral.
Hijo de un obrero, Pere Tarrés, que vivió en Manresa en un piso encima de una fábrica textil, en el número 193 de la carretera de Vic, tenía dos hermanas que fueron religiosas. Gracias a una beca pudo estudiar medicina en la Universidad de Barcelona, siendo, según sus propios compañeros y profesores, un estudiante brillante.
Fue en 1927, cuando todavía no había terminado la carrera, cuando Pere Tarrés se estrenó como médico suplente en la población de Avinyó y posteriormente en Monistrol de Calders. De 1926 a 1939, el doctor Tarrés ejerció la medicina como un buen médico, ya que sabía establecer una buena relación y una buena conexión entre el cuerpo y el espíritu, valorando a las personas y tratándolas con una gran humanidad y empatía, como el buen samaritano de la parábola del Evangelio de San Lucas. Atendiendo solícitamente a los enfermos, el doctor Tarrés dejaba dinero, a escondidas, debajo del almohada, a aquellas personas que visitaba y que vivían en le precariedad.
"El doctor Tarrés dejaba dinero, a escondidas, debajo del almohada, a aquellas personas que visitaba y que vivían en la precariedad"
De 1928 a 1936, el doctor Tarrés fue uno de los dirigentes de la Federació de Joves Cristians de Catalunya, para formar responsables entre los militantes cristianos, convirtiéndose en el alma de esta organización. Apóstol laico, daba testimonio de la fe entre los jóvenes y por este compromiso a favor de la juventud cristiana, fue perseguido y se tuvo que esconder durante un tiempo.
La oración fue el oxígeno de su vida y sus palabras (donde encontramos los ideales de la Federació de Joves Cristians de Catalunya), no dejaban indiferente a nadie. Unos ideales que Pere Tarrés supo contagiar a los jóvenes militantes cristianos de Cataluña.
El doctor Tarrés tuvo una relación muy estrecha con Montserrat, antes que los monjes tuviesen que dejar el monasterio debido la guerra civil. Fue el abad Antoni Mª Marcet que, en julio de 1936, pidió a Tarrés (que estaba haciendo ejercicios espirituales en Montserrat), que fuese a Barcelona, acompañado del novicio (y también médico), Joan Parellada, a pedir ayuda para salvar a Montserrat, cuando ya se veían humear, en columnas de humo de los incendios de los templos de Olesa de Montserrat, Esparreguera o Manresa.
El 1938 Tarrés fue movilizado como médico en el ejército republicano, atendiendo con gran profesionalidad y una gran humanidad, a los heridos de la sangrienta batalla del Ebro. En su “Diari de guerra” encontramos el ejemplo y el testimonio de un auténtico cristiano.
El 29 de septiembre de 1939 Tarrés ingresó en el Seminario de Barcelona y el 30 de mayo de 1942 fue ordenado presbítero, siendo su primer destino en la población de Sant Esteve Sesrovires, donde trabajó incansablemente para remontar la Acción Católica. En 1943 fue enviado a Salamanca para hacer la licenciatura en Teología.
Entre otros servicios eclesiales, mossèn Tarrés fue consiliario de los Antics Escolans de Montserrat.
En 1947, juntamente con el doctor Manresa, Tarrés fundó la Clínica Sanatorio de la Mare de Déu de la Mercè, que atendía a gente sin recursos económicos.
Fue a principios de 1950, cuando al doctor Tarrés se le diagnosticó un cáncer incurable. Y el 31 de agosto de ahora hace 75 años, este sacerdote y apóstol de la juventud moría en la pobreza evangélica que él predicó y vivió toda su vida. Sus restos mortales se encuentran en la iglesia de Sant Vicenç de Sarrià, en la ciudad de Barcelona.
Creo que sería justo que el ayuntamiento de Manresa, nombrara a Pere Tarrés Hijo Predilecto de la ciudad, ya que, como dijo el papa Juan Pablo II en la beatificación de este ilustre manresano, “su figura, como hombre, médico y sacerdote, es un ejemplo luminoso para los cristianos de nuestro tiempo”.
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