In memoriam de un hombre bueno y sencillo
El abad Sebastià Bardolet, el administrador bueno y fiel de que nos habla Jesús en el Evangelio
"¿Será una noche de paz para aquellos que de niños sufrieron abusos sexuales y que tienen el corazón roto?"
Éste es el villancico más popular, el que cantamos cada Navidad, el que aprendimos de nuestras madres y de nuestras abuelas, el que nos trae los recuerdos de la infancia.
Pero ¿será una noche de paz para aquellos que odian la Navidad y que ya quisieran que hoy fuese el 7 de enero?
¿Será una de paz para las mujeres que, en Gaza y en Ucrania, encuentran a sus hijos muertos, aplastados por las bombas?
¿Será una noche de paz para los que pasarán hoy y mañana solos, sin nadie a su lado, lejos de sus seres queridos?
¿Será una noche de paz para los que duermen en la calle o para los que han perdido el trabajo hoy mismo o la vivienda, en ser desahuciados de dónde vivían?
¿Será una noche de paz para las mujeres que hoy serán agredidas o para aquellas que en esta hora se han de prostituir para llevar dinero a sus casas?
¿Será una noche de paz para los que están agonizando en los hospitales en esta noche o para aquellos a los que hoy mismo se les ha diagnosticado un cáncer o alzhéimer?
¿Será una noche de paz para los jóvenes que pasarán esta noche emborrachándose o consumiendo droga?
¿Será una noche de paz para los que están en la cárcel o ingresados en una planta de salud mental de un hospital?
¿Será una noche de paz para los que ahora están cruzando el mediterráneo para intentar (si no se ahogan en el mar), llegar a las costas de Europa?
¿Será una noche de paz para los niños que, controlados por las mafias, se ven obligados a pedir limosna en nuestras calles?
¿Será una noche de paz para las mujeres que no pueden alimentar a sus hijos, y que los ven morir de hambre?
¿Será una noche de paz para aquellas parejas que, algunos sacerdotes y obispos se niegan a bendecir, porque viven una situación que ellos llaman “irregular”?
¿Será una noche de paz para los agricultores, los pescadores y los ganaderos que trabajan de sol a sol y que endeudados no pueden hacer frente a los gastos del día a día?
¿Será una noche de paz para los que viven en el exilio o para aquellos que en estos días de Navidad se encuentran lejos de la familia por motivos de trabajo?
¿Será una noche de paz para aquellos que de niños sufrieron abusos sexuales y que tienen el corazón roto?
¿Será una noche de paz para los que se encuentran en urgencias, después de haber tenido un accidente de tráfico?
¿Será una noche de paz para los cristianos perseguidos, que incluso esta noche santa no podrán celebrar con normalidad la Eucaristía?
¿Será una noche de paz para los familiares de las víctimas de la gota fría del pasado 29 de octubre en el País Valenciano y para todos los damnificados de esta catástrofe?
¿Será una noche de paz para los dirigentes de los estados, que continuamente están pisoteando los Derechos Humanos?
¿Será una noche de paz para los que hoy mismo están pensado quitarse la vida o que en esta hora ya se han suicidado, porque han perdido el sentido y la ilusión de vivir?
La Navidad nos invita, esta Noche Santa, y siempre, a ayudar a todos aquellos que sufren. La Navidad nos invita a descubrir a Jesús en aquellas personas que la vida ha maltratado. La Navidad nos invita a la alegría, a pesar de todo. Porque nos “ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor” (Lc 2:11).
A los periodistas y a los lectores de Religión Digital, les deseo una santa noche, una noche de paz y de amor, donde podamos descubrir la luz que ilumina nuestras oscuridades. Que esta noche, como los pastores, estemos atentos a la llamada de los ángeles, para ir a adorar al Niño Dios.
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