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El abad Sebastià Bardolet, el administrador bueno y fiel de que nos habla Jesús en el Evangelio
En el décimo aniversario del fallecimiento de este monje de Montserrat
Cuando el 23 de septiembre de 1984 ingresé en el monasterio de Montserrat, el maestro de novicios me asignó como lugar de trabajo lo que, todavía, llamamos “Col·leccions”, con el objetivo de ayudar a un monje, ya anciano y venerable, el H. Pere Damià Jutglar, en la conservación y clasificación de los documentos que hacían referencia a Montserrat.
Si bien mi “superior” directo en las “Col·leccions” era el H. Pere Damià, el monje responsable de esta sección era el P. Marc Taxonera, un hombre al que yo miraba como un niño mira a su padre, alzando los ojos bien arriba. Y es que la altura del P. Marc imponía y su rostro serio, casi asustaba.
Aquel monje gigante, que aparentemente podía parecer distante, era un pozo de sabiduría, con una memoria prodigiosa y con un sentido del humor muy peculiar.
Hoy, 19 de diciembre, a los diez años de su muerte, es necesario que recordemos que el P. Marc fue una de las caras más visibles de una Iglesia comprometida con Catalunya y con la defensa de la cultura y la lengua catalana. El P. Marc tuvo un papel importante en la acogida de personas y grupos que se refugiaban en Montserrat para evitar una detención, por su lucha catalanista. También acogía a grupos que, preocupados por Catalunya, querían elaborar proyectos de ámbito político o social que preparasen un futuro democrático para nuestro país.
El P. Marc fue el ’hombre “omnipresente”, como lo definió la escritora Montserrat Roig, debido a su compromiso y a su trabajo en el mundo asociativo, cultural e incluso político. Su fidelidad a la cultura catalana y a la democracia, lo llevó a ser uno de los fundadores del Grup Cristià de Promoció i Defensa dels Drets Humans. También fue miembro del Comitè Executiu de Justícia i Pau de Barcelona, y “alma mater” del Centre d’Estudis Catalans de la Universitat de la Sorbona-París IV. Así mismo, fue miembro del Comitè Executiu del Congrés de Cultura Catalana, del Patronat de la Fundació Congrés de Cultura Catalana y del Centre Unesco de Catalunya, y fundador y directivo de la Associació d’Arxivers de Catalunya. Por eso, el P. Marc Taxonera fue testigo de muchos hechos de la transición política y de la historia reciente de nuestro país y de la Iglesia.
Nacido en Barcelona el 12 de septiembre de 1919, hizo sus estudios primarios y el bachillerato en la Mútua Escolar Blanquerna y entró en Montserrat el 5 de agosto de 1942. Hizo la profesión simple el 6 de agosto de 1943 y la solemne, el 15 de agosto de 1946. Después de ser ordenado presbítero en 1949, el P. Marc Taxonera fue enviado a estudiar archivística a l’École Nationale de Chartes y en 1952 fue nombrado director del Archivo de Montserrat y bibliotecario del monasterio.
El P. Marc fue un referente y un soporte para los perseguidos por el franquismo ante las dificultades del momento, ya que, con dignidad, emergía entre los que daban la cara por superar los inevitables altercados y enfrentamientos con la policía franquista.
Por eso, durante la dictadura, en un tiempo donde nuestra cultura era perseguida, y en ausencia de libertad, el P. Marc Taxonera ayudó a recuperar los derechos nacionales y la democracia en Catalunya.
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