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"El obispo está ayudando a la diócesis de Solsona a ser una Iglesia sinodal, sencilla, fraterna y libre"
Esta imagen (del Sínodo al ascensor), como si de una metáfora se tratase, podría definir el talante y la manera de ser del obispo de Solsona. Me lo ha recordado el P. Bernabé Dalmau, monje de Montserrat, que me ha sugerido escribir este artículo para subrayar dos aspectos básicos del obispo Francesc Conesa: su buen nivel intelectual y su proximidad pastoral.
Y es que el obispo de esta diócesis catalana es un hombre cercano, amable y sencillo, que no se recluye en su despacho sino que pisa la calle, habla con la gente y visita la diócesis. Por eso igual bendice el ascensor de acceso a la parroquia de Súria, que se reúne con los participantes de Cáritas de Cardona y Solsona o asiste a las Jornadas de formación de catequistas. Pero al mismo tiempo es un hombre muy bien preparado intelectualmente, que el pasado mes de octubre, en el Vaticano, participó en el Sínodo de los obispos.
En un artículo mío en este mismo portal digital, el 3 de enero de 2022, en ser nombrado nuevo pastor de Solsona, deseaba al obispo Francesc, que ayudara a hacer de esta diócesis (que va de Tàrrega a Bagà, de Berga a Mollerussa, de Bellpuig a Súria, Cervera y el Miracle), “un espacio de comunión y de esperanza, de diálogo con el mundo moderno, con la cultura y con los que están en la frontera de la fe. Sin excluir nunca a nadie, con una actitud de acogida sincera y fraterna”. Y que lo hiciese “con alegría, tal como es su lema episcopal: servidor de la alegría”.
Fiel al Concilio, en una interesante entrevista de hace unos días (Religión Digital, 14 de noviembre de 2023), el obispo Francesc decía, en relación al Sínodo al cual ha asistido como padre sinodal, que “el crecimiento de la sinodalidad no es sino la aplicación de lo que el Vaticano II dijo sobre la Iglesia como comunión y como Pueblo de Dios”. Además, subrayando la importancia de esta asamblea reunida en el Vaticano el pasado mes de octubre, el obispo Francesc afirmaba que “no ha hay marcha atrás en la sinodalidad”, que definía como “un camino de conversión”. Cuando existen tantos movimientos involucionista en el seno de la Iglesia, el obispo Francesc (que reivindica el Concilio Vaticano II), decía también que “la sinodalidad ha de concretarse en actitudes de escucha, de acogida, de acompañamiento, de vivencia de la corresponsabilidad”, tan importante en la Iglesia. Muy acertadamente, el obispo Francesc añadía en esa entrevista, que “si valoramos justamente el bautismo, romperemos la imagen de que unos, en la Iglesia, son los que enseñan y otros los que obedecen”. Por eso es importante “crear una “cultura de la sinodalitat”, como defiende el obispo de Solsona”.
Recordando las palabras del teólogo australiano Ormond Rush, el obispo Francesc Conesa decía que “la Tradición de la Iglesia ha de entenderse de manera dinámica”. Por eso, “los que desprecian el Sínodo, tienen un concepto estático de la Tradición, como una cosa inamovible”, con miedo a “cualquier intento de hacer actual la escucha de la Palabra de Dios”.
Vestido con la sencillez de las bienaventuranzas, el obispo Francesc está ayudando a la diócesis de Solsona a ser una Iglesia sinodal, sencilla, fraterna y libre.
Aunque cuando fue nombrado nuevo pastor de Solsona algunos lo recibieron con una cierta suspicacia, la verdad es que, con su manera de ser y de hacer, Francesc Conesa se ha ganado el aprecio y el cariño de sus diocesanos, creyentes y también no creyentes.
Hace casi dos años, el papa Francisco bendijo a la diócesis solsonense con un pastor cercano y sencillo, amable y afable y bien formado intelectualmente. Atento a los signos de los tiempos, el obispo Francesc, con amor y alegría acompaña a los cristianos de esta diócesis en el camino de la fe, y por eso igual participa en el Sínodo de los obispos que bendice el ascensor de la parroquia de Súria.
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