Porque he vivido tanto
Sin mayores comentarios. Va como poema final de mi “Apasionado adiós”. Es el libro en que “me despido”, ahora que aún tengo tarde, tinta, voz / y un cauce de calor azulando mis venas. Por supuesto, el final lo pondrá Dios cuando quiera. (Ahí está el papa Francisco, con mi misma exacta edad, lleno de ánimo, joven como un potro, sorprendiendo a jóvenes y mayores). Siempre y en cualquier edad estamos en manos del Dios de la vida.