No somos tontos
¿Quieres rezar? Aprovecha y reza con la sencillísima oración que este pobre diablo te ofrece. El mundo aparece a veces ante nuestros ojos como un vertedero. Los medios de comunicación se encargan de que en las noticias que lanzan abunde lo putrefacto. La gente buena, honrada, noble no es noticia. No lo es, por ejemplo, el maravilloso amor gratuito de las madres. Ni la risa y la felicidad de los niños en sus continuos descubrimientos de lo maravilloso y lo nuevo.
En estas páginas hemos abominado frecuentemente de la basura del mundo. Hoy preferimos dar gracias por la belleza y la bondad que nos sustentan. Incluso por la bondad que está dentro de nosotros.
No somos tontos. Sabemos algo, mucho, de nuestra condición limitada. La imagen bíblica habla claro del Creador y del barro que modelaron sus manos.
Nos volvemos a Él con amor. Le alabamos por haber hecho de nosotros “un pueblo de hijos”. Es también un modo de pedirle que nos eche una mano para trabajar en el barrido, en la higiene del mundo y avanzar cada día un poco más en la limpieza de nuestro propio barro.