Vulgaridad y mugre
No me voy a perder en teorías. La superficialidad, la vulgaridad y algunas muestras de la mugre son bien visibles en esta tierra que pisamos y amamos. ¿En todos nuestros conciudadanos? Desde luego que no. Pero sí en un considerable contingente de personas o indefensas o atrapadas en unas redes de intereses que no miran precisamente a las alturas. Lejos de mí el desprecio horaciano, enemigo del vulgo ignorante. Al pueblo profundo le corresponde mucho más el amor que la mirada de superioridad o de desprecio. Y, por supuesto, siempre el respeto. Por ahí se puede entender en parte la sátira de mis versos.