Va el poema sin más
Va el poema sin más. ¿Al margen o a contrapelo de la actualidad del periódico? Por qué no. Lo “efímero” (del griego, lo del día, lo pasajero) puede golpear la curiosidad del lector con vehemencia. Pero no toca siempre ni necesariamente lo más esencial.
El poeta, en su modestia, se afana a menudo por rozar siquiera lo permanente humano. Si además tiene fe, se atreve además levantar los ojos y tocar lo divino.