Primera Comunión de un niño con síndrome de Down. Vaya fiesta feliz
Leo que un párroco de Alicante se niega a dar la Primera Comunión a una niña discapacitada y que el Obispado de Orihuela-Alicante respalda su actuación. Pocas horas después veo una noticia rectificando la anterior. Obispado y párroco no niegan la Comunión a la niña. Simplemente piensan para ella en una preparación adaptada y diferenciada.
Desde la distancia no puedo entrar a juzgar el caso concreto. En principio, me parece de sentido común dar a estos niños una catequesis razonable y adaptada: una formación breve, sencilla, con mucho respeto y mucho cariño, que se atenga a lo más esencial.
Tengo una bellísima experiencia, directa y personal, que puede venir a cuento. No hay dos casos iguales, desde luego. Mi historia se refiere a Genarito, un niño con síndrome de Down. Hablé de él y de su Primera Comunión en “Buenos días nos dé Dios” de Radio Nacional hace ya muchos años. Lo publiqué en un librito titulado “Palabras al amanecer”, editado por Verbo Divino. Ahí va la historia.