Oración contra la guerra
Las especies animales, en sus enfrentamientos, mantienen más o menos a través del tiempo los mismos medios de destrucción. Prima el instinto. El ser humano, en su belicosidad, ha roto todas las barreras del horror. La ciencia y la tecnología, la “civilización”, le ha llevado a avances hasta hace poco inimaginables en sus propósitos de destrucción y de muerte.
Ahora, entre otras muchas guerras de diversos tipos e intensidades en el mundo, aparece la de Siria como un ejemplo más de atrocidades enfrentadas. El futuro es incierto. Lo horroroso del presente es tan verdad como el odio, el terror y el aniquilamiento.
Ahí van estos versos –un arma tan pobre como apasionada- titulados precisamente como el encabezamiento de este post. Se escribieron hace tiempo en otra grave coyuntura bélica. Por desgracia, tienen la misma actualidad que la maldad y la insensatez del hombre. Eso sí, al fondo y en silencio, hago una oración apasionada de creyente que quiere unirse a tanta plegaria por la paz entre “los hombres que ama el Señor”.