Mes de difuntos. LOS VERSOS NO CONSUELAN DE LA MUERTE
Noviembre, mes de difuntos. No me refiero, claro, a esa pobre banalidad casi recién importada del Halloween. Pienso en la larga tradición de los creyentes que en este mes redoblan su recuerdo y su oración por los difuntos y afirman su fe en la vida perdurable.
Sobrevivir. Ésta ha sido la instintiva, ancestral aspiración de los humanos. Matar a la muerte y vivir más allá. Los hombres cultos del mundo clásico, a falta de una fe superior, se contentaban con la supervivencia de sus obras de arte, con la memoria que sus vidas dejaran en la posteridad. Un consuelo menor. (No pocos imitadores del Renacimiento insistieron en el viejo motivo literario). En los versos que siguen, este modesto poeta tiene delante al autor de uno de los poemas más significativos de esta fe en la antigüedad romana. Quien esto escribe, aunque no lo explicite en el texto, vive en la fe y en la esperanza de la Resurrección que prometió Jesús. Y es que, querido y admirado Horacio: Los versos no consuelan de la muerte.