Levantados a ti
A cada día le basta su afán. A cada día le sobran las decenas y decenas de noticias que nos acongojan. También los grandes, clamorosos silencios de quienes ocultan las noticias que no interesa desvelar. Todo entra de lleno en la oración del creyente. Como un descanso, desde luego, pero también como un punto de arranque para ponerse en pie y en marcha. Para hacer cada día un poco más visible el Reino de Dios en el rostro de este mundo tan nuestro.