Emaús: Cenar con un resucitado
Vaya experiencia. Y hay quien la tiene cada día a su alcance. Uno va de camino de susto en susto, de sobresalto en sobresalto. Yo estuve en Emaús hace ya bastantes años. Es un pueblo a pocos kilómetros de Jerusalén con una iglesia moderna. Nadie nos garantizó que éste fuera con alguna seguridad el lugar al que se refiere el evangelio de Lucas. Pero yo creo haber estado en Emaús más de una vez. Y más veces aún de camino hacia la aldea del milagro. Cuando escribo “de camino”, me refiero a la zozobra, al incierto avanzar de la condición humana. Creo también humildísimamente haber dado al final con el rostro de Jesús. Él se aparece incluso a quienes sin saberlo lo buscan.