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"Siguen y siguen las travesías de emigrantes por todos los mares"
Siguen y siguen las travesías de emigrantes por todos los mares. Buscan Horizontes abiertos. No cerrados. A nosotros nos tocan más las tragedias y peripecias de lo que intentan llegar a Canarias. También – como todos- buscan horizontes nuevos. Intentando adivinar si hay manos de acogida que les ayuden a palpar el sentido de sus vidas.
Buscan, “los besos merecidos de la Verdad” que decía Fernando Pessoa.
Es decir, buscan historias mejores para sus vidas, que miradas hacia atrás parece que solo están teñidas de dolor, de subdesarrollo, y de injusticia y donde no ven manera de vivir con dignidad. Muchos factores se lo impiden. Entre ellos, no lo olvidemos, los que son efecto de los que han esquilmado sus tierras, y de los que siguen explotando y beneficiándose de sus trabajos y recursos propios. Impidiendo, entre otros factores, su propio desarrollo. Y que en los días recientes de atrás han sido causados en muchos casos por los buitres mafiosos del camino que permanentemente les acosan.
Hablamos de miles de emigrantes en las permanentes rutas de las peligrosas travesías hacia las Canarias ahora más largas que hace años. Y en primera línea ha habido mucha gente de Iglesia y de Cáritas.
No son competiciones deportivas ni viajes de crucero. Es difícil contemplar lo hermoso de los atardeceres. Algunos dicen: “Son los peores momentos porque mientras aquí la gente dice: ‘mira la puesta de sol, qué cosa más bonita’, para nosotros sigue siendo un trauma, porque significaba que comenzaba la noche, la oscuridad, el sufrimiento y el frío”
Y entre las estelas de la mar, o entre sus miradas se entrecruzan también “sensibles movimientos de esperanza y férrea voluntad” como también dice Pessoa. Donde las formas invisibles de su futuro se puedan concretar en gestos de solidaridad y dignidad que no agoten nuevas formas y oportunidades. Incluso ahora muchos menores entre agotadores braceos por arribar nadando para pisar tierra firme.
Parte de esa esperanza la encuentran persistentemente, al llegar, en el abrazo acogedor canario de muchos y ejemplares voluntarios y de muchos buenos profesionales que extienden sobre los cuerpos ajenos, su pericia, sus manos y sus caricias (las de su propia piel o la de la mantas con las que les arropan). Y un hombro de apoyo para sus primeros pasos. Esperando otra gente de relevo. Que a todos nos debiera tocar arrimar el hombro.
"Hace justo 30 años, el 28 de agosto de 1994, se produjo la primera llegada de dos personas migrantes en patera a Canarias"
Escucho en un noticiario a un emigrante, de entre los miles llegados estos días que preguntaba donde se encontraba cuando llegó a la acogedora isla de “El Hierro” porque había perdido totalmente el sentido de la orientación. La noticia da paso a otros espacios. Entonces surge el recuerdo que me impacta: Hace justo 30 años, el 28 de agosto de 1994, se produjo la primera llegada de dos personas migrantes en patera a Canarias. Eran Baijea y Bachi huyendo del régimen de Hasán II. Por primera vez cruzarían por mar los 96 kilómetros que separan la isla de Fuerteventura del continente Africano.
30 años. No parece que hayamos hecho demasiado bien las cosas en tan largo espacio de tiempo. Ahora llegan miles y miles. Es imprescindible mejorar el trabajo preventivo en España y en la Unión Europa, porque suya es también la frontera que buscan.
Baijea y Bachi habían venido buscando otros horizontes. O las utopías que a todos nos atraen. Como les atraía a ellos aquel faro de La Entallada, en Fuerteventura, que sin mapas ni brújulas era la única guía para llegar a buen puerto. Cruzando las frías aguas del Atlántico a través de la conocida ahora como ruta canaria.
Horizontes de utopía. Lo del escritor Eduardo Galeano cuando afirma en una conocida cita que "la utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar".
Para seguir caminando hacia Canarias y mil lugares desde hace 30. Seguirán buscando utopías. Como horizontes abiertos – no solo geográficos, sino vitales- que parecen tocar cuando se acercan pero que se alejan para muchos cuando parecen estar más al alcance de la mano. Alejados horizontes utópicos, es verdad, pero imprescindibles para intentar seguir abriendo todas las puertas que incomprensiblemente quieren ponerse en el mar .
Seguiremos otros treinta años o más con efemérides parecidas ante estos permanentes éxodos humanos. Conviene prepararnos para ofrecerles la acogida y solidaridad entre todos
Comenzaba estas letras recordando esos los besos de la verdad. Pues bien, Paco Domouso amigo, y actual Secretario general de Cáritas Andalucía, me recuerda que el Obispo de Canarias ha puesto su voz en la búsqueda de la verdad al criticar que la Administración no deje actuar a Cáritas en la primera acogida a los migrantes que llegan a las costas: "No puede ser que Cáritas sea eliminada de la mesa de migración, que no tenga ni voz ni voto. Y que los curas de El Hierro tengan que ir a hacerse voluntarios de la Cruz Roja para poder entrar en los campos de refugiados porque el nombre de Cáritas no se deja porque no interesa. ¿Qué se quiere esconder cuando no se deja a Cáritas entrar en esos campos de refugiados?”.
"No puede ser que Cáritas sea eliminada de la mesa de migración, que no tenga ni voz ni voto. Y que los curas de El Hierro tengan que ir a hacerse voluntarios de la Cruz Roja para poder entrar en los campos de refugiados porque el nombre de Cáritas no se deja porque no interesa. ¿Qué se quiere esconder cuando no se deja a Cáritas entrar en esos campos de refugiados?”
Quizás sea porque las Administraciones no desean demasiados contactos con otras organizaciones "más libres de opinar" y menos sujetas a contratos de servicios.
Dejemos esta pregunta de manera abierta. Como hay muchas otras tras 30 años de primera arribada de emigrantes. Conviene aplicar respuestas justas entre todos.
Para acompañarles, cada uno como pueda y donde pueda, hacia nuevos horizontes abiertos tanto en el origen, como en el tránsito y en la llegada.
Buscando con ellos “…en la línea fría del horizonte, el árbol, la playa, la flor, el ave, la fuente, los besos merecidos de la Verdad”.
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