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Vivencias 79

--- Cabría interpretar filosóficamente al Padre como prepersonal, al Hijo como personal y al Espíritu Santo como transpersonal: principio, medio y fin.

--- El hombre comienza teniendo cuerpo, luego logra ahuecarse para albergar el alma; finalmente, en la vejez se resuelve en espíritu.

--- Amor -atrapar una sombra con la luz.

--- La dialéctica clásica platónico-hegeliana funciona al modo del ritual romano patriarcal estudiado por A. Dieterich en su obra Mutter Erde: según éste, el niño recién nacido es expuesto en tierra, después arrancado de ella y, finalmente, cogido por el padre a modo de adopción. Los movimientos son tres: 1. Tesis: In terra. 2. Antítesis: Tollere ex terra. 3. Síntesis: Suscipere (a patre). Frente a esta dialéctica superadora (trascendente), nosotros hablamos de una dualéctica implicadora cuyos pasos son dos mediados inmanentemente: Tesis-Posición (Setzung). Metátesis: Transposición (simbolización), es decir, metamorfosis. Esta nuestra dualéctica tendría su ejemplarización en el ritual matriarcal asimismo descrito por Dieterich, consistente en poner al niño recién nacido en tierra, sometiéndolo a la mediación metamórfica o regeneradora de ésta. Aquí el niño procede de la madre tierra —mater tellus, megale meter— y se metamorfosea o transforma a través de su virtualidad inmanente o implicada: en donde la madre natura no es denegada dialécticamente por la antítesis patriarcal, sino dialécticamente coimplicada por la metátesis o metamorfosis intrínseca. Mientras que la dialéctica es antitética, la dualéctica es metatética en el sentido señalado: aquélla es desligadora, ésta es religadora. Hay una diosa cretense que expresa bien esta duplicidad desligado ra/religadora, ya que presenta su puño derecho abierto y su puño izquierdo cerrado. La auténtica diléctica sería entonces un lenguaje de ida y vuelta: patriarcal/matriarcal progregresivo, asuntor de la vida y de la muerte.

--- El reino de las madres en el Fausto de Goethe aparece como un espacio implicativo, en el que yacen las cosas como sin tiempo: arquetipalmente.

--- La coimplicación de los contrarios no es la síntesis superadora sino la síntesis consustancial de los opuestos. --- Es injusto que otorguen los premios a los vencedores: que además de vencer ganan.

--- Malo es fracasar: y fracasar es triunfar. Aprender a no triunfar, pero sin fracasar al intentarlo.

--- No hacer proyectos: proyectar la vida.

--- Un día plácido sobre nuestras cabezas, el monte fijo y las nubes quietas: quisiera poder mantenerlo así, sin preocupaciones, placeres ni anhelos excedentes. Límpidamente.

--- En la psicología actual no se trataría fundamentalmente de reprimir la locura, sino de darle forma, como dice J.Hillman: lo que es un modo de sublimar, enculturar o artistificar la vida.

--- El dato del hombre hace datar las cosas: el hecho del hombre convierte en cohecho a lo real.

--- El amor que todo lo enreda (Gottfried de Estrasburgo, Tristán). O el amor como enredo/enredadero, urdimbre e implicación.

--- Al cénit por el nadir: a través de las propias cenizas --- Frente al ser clásico estático, la lapis o piedra filosofal de la alquimia es metamórfica: convierte lo real en surreal a través de la imaginación.

--- La imago femenina del ánima es proyectada paradójicamente por el hombre: y, viceversa, el ánimus por la mujer. Coimplicación.

--- El mito busca la juntura o conexión de las realidades desligadas y, por tanto, un espacio (anamórfico) para el tiempo (cinético), un ajuntar las cosas desparramadas

--- Los avatares del sentido en Goethe: Imaginación poética, Inteligencia teológica, Razón filosófica, Sensación prosaica. (De más a menos).

--- La ironía erótica en T. Mann dice a la vez distancia y cercanía, espíritu y vida, inteligencia y sensualidad; por eso su símbolo es Tonio Kröger latinogermánico. El arte que preconiza es la mediación de naturaleza y cultura: recreación de la vida, pero con materiales de vida: una especie de intento hermético por destilar el espíritu de la naturaleza, situándose así entre el iluminista masón (el individualista Settembrini) y el iluminado revolucionario (el comunista Nefta). (La montaña mágica).

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