“Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para El todos están vivos”, del Evangelio de Lucas 20,38.
El peor daño que le podemos hacer a la imagen del Dios verdadero es creer que El ha establecido la condenación eterna y creado un horrible infierno para ella.
¡Qué coincidencia!: un Expresidente y un Arzobispo
Jesús de Nazaret aportó un cambio revolucionario que todavía no se ha comprendido comprenido en todas sus dimensiones, ni mucho menos puesto en práctica.