"El hombre maduro, en cambio, afanado en los mil asuntos que le plantea la compleja estructura social, vive una especie de nirvana nihilista y con ganas de pillar cada noche la cama para descargar en ella las tensiones y los cansancios inevitables del día"
"Los cristianos podremos pasar siglos mareando la perdiz y escribiendo gruesos volúmenes de teología y espiritualidad, pero, al final, si lo hacemos bien, todo se reducirá a algo claro, estimulante y exigente, al “ven y sígueme” a que nos invita nuestro modelo de humanidad"