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La hermana Adriana deja el convento y se refugia en casa de sus padres
Según fuentes cercanas al monasterio de Belorado, Adriana Gil Altares habría abandonado el convento de las exclarisas rebeldes y habría regresado a la casa de sus padres. Preguntado al respecto, el portavoz de las monjas, Francisco Canals, no confirma ni desmiente la noticia y nos remite a un eventual pronunciamiento de las hermanas el próximo lunes.
No se sabe cuál ha sido la razón por la que Sor Adriana se convierte en la segunda monja cismática que ha abandonado el convento, tras Sor Paz. Algunas personas que han podido hablar con ella aseguran que les ha contado que han quitado de la Seguridad Social a las monjas cismáticas, sin que ellas supiesen nada al respecto.
Sor Adriana, educada en un ámbito 'anticlerical', dejó atrás un novio y un trabajo como gobernanta en una residencia antes de hacer sus votos en el monasterio de Belorado y era una de las hermanas que se ocupaba del convento de Orduña.
De confirmarse la noticia, Sor Adriana sería la cuarta hermana que abandona el convento. La primera en hacerlo, al comienzo de la crisis cismática fue Sor Amparo, que, en desacuerdo con el rumbo marcado por la abadesa, decidió abandonar Belorado, para ser acogida en el Monasterio de la Asunción de Castil de Lences (Burgos).
Días más tarde, afirmó que había tomado la decisión para "no pertenecer a esa secta”. Denunció, además, que había estado bajo vigilancia y que no le habían dejado contactar con las 5 hermanas de avanzada edad.
El 6 de septiembre de 2024 se da a conocer la noticia de que la exvicaria de la comunidad de Belorado, cuyo nombre religioso era Sor Paz y que había sido excomulgada junto a otras 9 compañeras, salió del monasterio, al parecer por desavenencias con la exabadesa.
Hace unos días, trascendía que también había salido del monasterio una de las cinco monjas ancianas dependientes, alguna de las cuales ronda los cien años de edad.
Por lo tanto, son ya dos las hermanas cismáticas que han roto con la comunidad que sigue dirigiendo Laura García de Viedma. Y por lo tanto, el número de las cismáticas se reduce a 8. El grupo de las cinco mayores se reduce a cuatro y del cómputo total de la comunidad hay que restarle también a Sor Amparo, que rompió con las cismáticas a las primeras de cambio.
En fuentes eclesiásticas burgalesas aseguran que lo más probable es que se sigan produciendo bajas entre las monjas cismáticas y terminen dejando sola a la ex abadesa y ‘alma’ de la rebelión, Laura García de Viedma. Otras, en cambio, creen que el cisma va para largo y que las monjas están unidas en torno a su lideresa, la exabadesa.
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