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Cristina Inogés y Jesús Sánchez Adalid dialogan sobre la sinodalidad
Ayer, día 15 de marzo, se celebró un diálogo entre Cristina Inogés Sanz y Jesús Sánchez Adalid en la parroquia de San José de Mérida. Bajo el título "Sinodalidad. La llamada de Francisco".
Asistieron más de 300 personas, muy atentas y deseosas de conocer esta convocatoria real y efectiva del Papa al Pueblo de Dios para escuchar su voz, sus inquietudes, anhelos y esperanzas en estos tiempos concretos.
Sorprendió la calurosa y expectante acogida dispensada a la teóloga española. Una prueba más de que el Pueblo de Dios quiere y necesita este nuevo aire en la Iglesia. Era algo novedoso, inusual, y sin embargo fue un éxito. "Estamos en un momento histórico como laicos: por primera vez en la historia, un papa quiere saber qué pensamos y por qué no somos tan felices en la Iglesia como deberíamos", subrayó Inogés.
“El momento por el que atraviesa la Iglesia no es precisamente bueno, pero eso no nos tiene que hacer perder la esperanza", repasó la teóloga, quien fue una de las encargadas de abrir este Sínodo, delante del Papa Francisco. "Si la hay, es precisamente por esta convocatoria. Este es un Sínodo que suscita el Espíritu, que nadie crea que es una carta que tenía guardada en la manga y la ha sacado. Es un proceso al que había que llegar dada la situación de la propia Iglesia”.
“Es la primera vez que tenemos la oportunidad de decir realmente qué queremos, pero no solo qué Iglesia queremos, sino qué Iglesia queremos ser. Porque todos somos Iglesia. Y solo sabiendo qué nos pasa, haciendo un diagnóstico, seremos capaces de aportar entre todos las soluciones, que es lo que pretende Francisco”, sostuvo Inogés.
“Este proceso no acabará en octubre de 2023. Ya es un auténtico éxito que estemos celebrando este Sínodo. Pero a partir de 2023 probablemente ninguno de los que estamos aquí veremos una Iglesia plenamente sinodal. Esto tampoco nos tiene que hacer perder la esperanza, porque ninguna generación verá una Iglesia plenamente sinodal. La sinodalidad es, en sí misma, un proceso, y cada generación irá participando en cada trecho del camino y aportando desde ahí”, culminó.
Sobre el papel de la mujer, por el que fue explícitamente preguntada por Sánchez Adalid, Inogés fue muy clara: “Si en la Iglesia las mujeres admitimos que se nos dé un papel –cosa que solo ocurre a las mujeres, porque en los varones no se emplea esa terminología–, ojo. Primero: no es ‘la mujer’, sino ‘las mujeres’. Segundo, cuando se nos dice ‘el papel’, lo está diciendo alguien, generalmente un varón ordenado, que cree tener poder sobre nosotras para asignarnos un espacio concreto y decirnos qué podemos y qué no podemos hacer. Así que cada vez que os digan ‘el papel’, hay que responder: ‘No, nosotras tenemos un lugar en la Iglesia, y ese lugar nos lo da el bautismo a todos”.
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