"Se está abriendo en algunas iglesias locales un intenso e interesante debate teológico-pastoral"
Contar con presbíteros extranjeros y extradiocesanos: cinco decisiones posibles
En su mensaje con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos
“Oremos con intensidad durante esta semana, para que nuestra Iglesia sea de verdad casa de acogida, hospital que sana, posada que recibe a todos, como aquella del buen samaritano”. Esta es la petición que hacen los obispos españoles en su mensaje con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que se celebra del 18 al 25 de enero bajo el lema ‘Amarás al Señor, tu Dios… y a tu prójimo como a ti mismo’.
Los obispos de la Subcomisión Episcopal para Relaciones Interconfesionales y Diálogo Interreligioso, que está presidida por Francesc Conesa, obispos de Solsona, señalan que "la Iglesia tiene que ser posada donde todos puedan refugiarse, lugar de acogida para los hombres y mujeres que buscan, comunidad que sana”, para lo que instan a que las comunidades cristianas sean “abiertas, alegres, vivas”.
Unas comunidades cristianas que “han de tener, sobre todo, una inmensa capacidad de acogida, para que todos se encuentren en ella como en su casa. Pensemos en el posadero, que no pregunta quién es la víctima, ni cuál es su estado o condición. Simplemente lo acoge y, desde el amor, lo ayuda a sanar”, señalan en el texto.
Destacando en el mensaje que “la acogida y la hospitalidad son un signo distintivo de la Iglesia de Cristo”, subrayan igualmente que, “evidentemente, esta acogida hemos de vivirla entre los que nos llamamos cristianos, que por el baño del bautismo somos miembros de la Iglesia, aunque entre nosotros aún no vivamos la plenitud de la comunión en la fe”.
Por ello, recuerdan que estos días de la Semana de la Unidad “oramos especialmente para que el Señor nos haga sentir el dolor de la división y nos ilumine para encontrar caminos de encuentro”, porque “juntos sentimos la llamada a acoger a las personas heridas, que quizás siguen estando al borde del camino. Vale la pena trabajar unidos para que esas personas encuentren acogida entre nosotros y reciban los cuidados y atención que necesitan”.
“Al mismo tiempo -señalan los obispos-, hemos de pedir perdón por las veces en que parte de esta humanidad herida se haya podido sentir excluida de la misma Iglesia. Y también porque con nuestras actitudes hemos sembrado división y discordia, acentuando las divergencias y mirando al otro como a un contrincante y no como a un hermano”.
También te puede interesar
"Se está abriendo en algunas iglesias locales un intenso e interesante debate teológico-pastoral"
Contar con presbíteros extranjeros y extradiocesanos: cinco decisiones posibles
La Plenaria de noviembre vendrá marcada por la elección del vicesecretario general de Asuntos Económicos
¿Es Alfredo Dagnino el 'tapado' para sustituir a Barriocanal?
El Grupo Godó galardona la Sagrada Familia por la coronación de la basílica
Omella, premio Vanguardia ‘Impulso Ciudades’ 2025
Después de un año paralizada en la Mesa de la Cámara Baja
La presión de las víctimas logra que el Congreso desbloquee la ley para que no prescriban los delitos de pederastia
Lo último
Más allá de la dicotomía entre cuidado y curación.
Dejarse cuidar
Relación histórica y actual entre curar y cuidar.
Curar y cuidar
Sin comunidades alternativas en la periferia no habrá cambios internos. La historia lo demuestra: ninguna estructura se reforma solo por argumentos. Las reformas nacen cuando existen formas de vida creíbles que muestran que otra Iglesia es posible.
Monacato laico: renovar la iglesia dejando atrás una jerarquía enferma