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Valerico Canales, Emilio Caro, Flora Labajos y Román González
Los trabajos para la exhumación de los restos de 128 víctimas de la Guerra Civil y el franquismo enterradas en el Valle de Cuelgamuros han comenzado a dar sus frutos. Según ha confirmado el Ministerio de Presidencia, los forenses han conseguido identificar a cuatro víctimas: Valerico Canales, Emilio Caro, Flora Labajos y Román González.
Los restos mortales se encontraban en la caja 198, lugar donde el franquismo introdujo los cadáveres de una decena de represaliados. Se trata de una mujer y tres hombres, entre ellos el padre de Fausto Canales, que con 90 años nunca ha perdido la esperanza de recuperar el cuerpo de su padre.
Precisamente el pasado marzo, Canales criticaba en una entrevista a laSexta la poca sensibilidad de la derecha con las víctimas del franquismo. "Muchas veces he dicho 'no tenéis más que poneros en el lugar de los familiares de las víctimas'", comentaba Fausto, que afirmaba que solo pedían "justicia y reparación": "No ha podido existir, pero ahora lo mínimo es recuperar los restos de tus seres queridos para tener un sitio donde llorarles y llevarles flores".
La identificación genética se ha producido tras la instalación de un laboratorio forense en las instalaciones del monumento, que seguía de cerca las tareas de exhumación e identificación de los mencionados restos.
De esos 128 cuerpos que yacen en Cuelgamuros, la mayoría están ubicados en las criptas adyacentes a la capilla del Santo Sepulcro, donde se buscan a 78 víctimas, y a la Capilla del Santísimo, donde se buscará ya en una segunda fase a 39. Hay, también, restos de víctimas en otras criptas, donde los técnicos entrarán más adelante.
En Cuelgamuros fueron enterradas, en total, 33.847 personas, el equivalente a la ciudad de Teruel. En las instalaciones del Valle se instaló un completo laboratorio forense, con aparato de rayos X, microscopios, iluminación especial.
Las cajas donde trabajan los profesionales son de unos 105 metros cuadrados de superficie, con los columbarios apilados y en desigual estado de conservación, están en cinco niveles.
Se trabaja de abajo, desde el nivel 0, hacia arriba, hasta el nivel 4. Durante este proceso, lo que se encuentran los especialistas en los columbarios son cajas de madera con anotaciones sobre los restos que contienen: lugar de origen, número de relación y de orden -que permiten su identificación- y, en el caso de ser colectivas, el número de personas a las que pertenecen los huesos.
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