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"Tonterías". Así califican fuentes cercanas al arzobispado de Barcelona la información difundida el pasado fin de semana por el diario El Mundo y otros medios que aseguraban que la principal archidiócesis catalana planea el cierre de 160 de las 208 parroquias de la diócesis. En una nota de prensa emitida el 17 de mayo, el propio arzobispado ha salido al paso para “clarificar y evitar la inquietud que estas informaciones imprecisas puedan generar en algunas comunidades parroquiales”.
¿Cómo ha podido darse la confusión? Vayamos por pasos. Hace un año y medio, el cardenal y arzobispo de Barcelona Juan José Omella encomendó a una comisión mixta que redactara un documento de trabajo de reestructuración parroquial diocesana. En enero de 2021, dicha comisión, formada por tres miembros, presentó una propuesta a fin de que fuera estudiada a fondo por toda la diócesis. El arzobispado prevé así que “la amplia consulta cambiará, matizará el documento ‘borrador’ y al final del largo proceso, Omella y su Consejo ‘decidirán qué hacer y en qué cadencia’”.
“En Barcelona hay 208 parroquias y lo que se propone es reagruparlas en 48 comunidades pastorales. No es que se supriman todas excepto 48, sino que se agrupan de 3 en 3, de 4 en 4 o de 6 en 6, según convenga en función de las circunstancias. Decir que solo quedarán 48 parroquias de 208 es algo que carece de sentido y quizás se ha debido a la confusión entre parroquias y comunidades parroquiales. La reestructuración podría comportar el cierre de, como mucho, 8 o 10 parroquias”, aclara uno de los tres miembros de la comisión encargada de redactar el documento.
La redacción del documento que en estos momentos ya está siendo estudiado por la diócesis ha sido una labor intensa en la que se ha tenido que analizar a fondo todo el territorio diocesano, que cuenta con 2.700.000 habitantes y una gran diversidad en todos los sentidos puesto que comprende desde el Área Metropolitana de Barcelona, con sus barrios ‘naturales’ como Gracia, Sants o Sarrià, hasta poblaciones más alejadas y pertenecientes a otras comarcas, como el Maresme. atendiendo a esta diversidad, la propuesta “sugiere reagrupar todas las parroquias de la diócesis en comunidades pastorales de entre 3 y 6 parroquias alrededor de una parroquia central de un barrio o comarca, con el fin de facilitar una mejor coordinación, una adecuada especialización”, reza la nota del arzobispado.
La mayoría de las diócesis españolas están experimentando un proceso de secularización que implica que los párrocos atiendan diversas parroquias simultáneamente. Las llamadas unidades pastorales no son, por tanto, un fenómeno nuevo, sino que llevan años implementándose, pero hasta ahora no se ha traducido en una mejora desde el punto de vista del trabajo común o, como se dice desde el arzobispado, “una mejor distribución de los recursos pastorales que permita obtener la máxima eficacia pastoral y el adecuado sostenimiento de las unidades pastorales resultantes”.
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