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La sentencia impone también una indemnización de 6.000 euros
Según informa El Diario de León, un sacerdote de la comarca de Carrizo de la Ribera y su hermano han sido condenados por la Audiencia Provincial de León a penas de 27 meses de prisión, en el caso del primero, y de cuatro años y medio, en el caso del segundo, además de una indemnización de 6.000 euros, por un delito continuado de abusos sexuales sobre un joven discapacitado.
Los hechos probados refieren que en el año 2018 el sacerdote y su hermano, que regentaba el estanco del pueblo, entablaron amistad con el joven, de 26 años y una discapacidad intelectual y funcional con un retraso mental leve del 59% de discapacidad psíquica (un 64% total junto con la discapacidad funcional), sabedores ambos procesados de dicha discapacidad.
El sacerdote, según continúa El Diario de León, “empezó a llevarle con frecuencia”, a una finca que compartía con su hermano en la zona, “donde tenía animales (colmenas, perdices, cangrejos, peces) ya que al joven le gustaban mucho los animales y se divertía pescando y cogiendo cangrejos”.
A raíz de ese trato, se ganó la confianza del joven y, “con la excusa de prepararle para cuando tuviera novia y pudiera tener hijos, con ánimo de satisfacer sus deseos sexuales, le empezó a tocar sus partes íntimas por encima de la ropa y, posteriormente, le decía que se desnudara de cintura para abajo”, “llegando en ocasiones a masturbarle”, a la vez que le decía que no podía contar aquello pues era “secreto de confesión”.
Conocedor de lo que el sacerdote hacía con la víctima, el hermano también le invitaba al domicilio que compartía con el cura, que se encontraba situado encima del estanco que regentaba en la localidad, y donde también, según la sentencia, abusaba del joven.
Alertada la madre de la víctima por los cambios de comportamiento y trastornos alimenticios y de sueño de su hijo, este acabó contando a la familia lo que estaba sucediendo. Interpuesta la denuncia, el joven fue reconocido en urgencias y el informe médico “refleja que le hacían felaciones y que hubo contacto físico sin penetración, sin lesiones agudas”.
“Los ahora condenados fueron explorados por los médicos forenses, que emitieron un informe mental para cada uno de ellos en el que se señalaba que ninguno de ellos padecía alteraciones y/o enfermedades mentales que afectaran a sus capacidades intelectivas y/o volitivas”, añade el citado periódico.
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