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El cura continúa pendiente de la feligresía mientras espera que se estabilice un fuego que ya se ha tragado más de 3.200 hectáreas
El cura congoleño Willy Dibala (1960) no se imaginaba este pasado domingo que el receso espiritual de seis días que empezaba en el Parque Natural del Desert de les Palmes, en Castellón, acompañado de otros presbíteros de la diócesis de Tortosa, quedaría interrumpido por el incendio forestal que este miércoles 9 de julio por la mañana continuaba todavía activo en los pueblos donde es rector: Paüls, Aldover y Xerta, donde vive.
Igual que ha hecho desde el lunes a mediodía, cuando el fuego empezó desde el primero de los tres municipios a crecer exponencialmente, este miércoles el cura continuaba llamando y escribiendo a unos feligreses que “se encuentran en unas horas de incertidumbre y miedo mientras recuerdan, después de vivirlo en medio de la pandemia de covid, qué supone pasar tantas horas confinados en sus hogares”. Y, repitiendo lo que hacía este pasado martes, mantenía línea directa tanto con los alcaldes de los pueblos como con aquellos vecinos de los cuales tiene el número telefónico: “Llegué en 2016 a la diócesis de Tortosa y desde 2018 soy el rector de todos ellos”, sostiene.
Pero si hay un grupo de población que Dibala cree que se merece una mayor atención, este es el de la gente mayor: “Esta franja de edad es la que más necesita que alguien los escuche y esté a su lado en estos momentos”, argumenta, asegurando que la primera acción que hará al pisar los pueblos tortosinos, “después de que las restricciones de acceso se suavicen y todo vuelva a la normalidad”, será acudir a sus casas.
Sin sacarse de la mente las devastadoras imágenes de un incendio que ya se ha tragado más de 3.200 hectáreas, el cura recuerda cómo “muchos feligreses grandes de estas tres poblaciones tortosinas ya me habían advertido que la falta de ganado por nuestros campos, a diferencia otros tiempos, provocaría esto que estamos viendo ahora”. Una amenaza en forma de fuego que, además, también ponía en alerta la población de Paüls en cuanto a la proximidad de las llamas con la ermita de sant Roc, “un tesoro en medio de la natura”.
Esperando ver cómo este miércoles la situación podía empezar a estabilizarse, tal como han asegurado los cuerpos de emergencias que trabajan sobre el terreno, Willy Dibala reconoce que “Paüls, Aldover y Xerta ponen en manos de sus santos patrones el fin del incendio”, refiriéndose a sant Roc, sant Jordi y sant Martí, respectivamente, “así como a la Virgen María, titular también en las tres parroquias”. También desearía ver cómo el papa León XIV, “en alguna de sus próximas apariciones públicas”, indica Dibala, asegura sus oraciones para las tierras del Baix Ebre. “Desde el terreno o desde la distancia”, concluye, “rezamos para que se acabe el fuego“.
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