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Los primeros cien días del obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño
Transcurridos cien días de responsabilidad en su nuevo cargo, tras ejercer como obispo auxiliar en Madrid, Montoya (La Solana, Ciudad Real, 1966) Santos Montoya se muestra convencido de que “toda persona bautizada tiene vocación y está llamada a participar de Dios”, cada uno de una manera, en el matrimonio, en la clausura o sin casarse, por ejemplo.
“Cuando hablamos de vocaciones, a veces, lo hemos asociado solo a las vocaciones consagradas: monjas y curas, como si el resto de los bautizados no tuviera vocación”, subraya en entrevista con EFE, pero, añade, “hay que dar una vuelta” y, para ello, “tiene que haber una propuesta vocacional”.
A este respecto, señala que ha iniciado encuentros mensuales con jóvenes en la concatedral de Santa María de la Redonda, de Logroño, con una doble vertiente. De un lado, que “los jóvenes puedan plantear los temas que sean de su interés, que se puedan establecer encuentros y debates como intercambio de conocimiento y convivencia” y, de otro, que haya espacio para la oración.
Su idea es que estos encuentros se puedan celebrar, al menos, una vez al mes en La Redonda y que, en un futuro, incluso, puedan ampliarse a otros ámbitos y espacios religiosos.
En el plano de las vocaciones, también destaca que una de las cuestiones que el papa Francisco ha planteado son los ministerios laicales, consistentes en la incorporación de los laicos a una pastoral litúrgica, tanto en la catequesis como a la eucaristía, entre otros ámbitos.
Se trata, precisa Montoya, de incorporar equipos de personas a las Diócesis que hagan este ministerio, de forma que, “aunque ha ocurrido hace mucho tiempo, ahora vamos a notar más el hecho, por ejemplo, de ver que una persona laica u otra con una vida consagrada oficie una celebración de la palabra y reparta la eucaristía”.
“Esto nos lo vamos a encontrar de una forma más numerosa”, afirma el obispo, para quien se trata de “una tarea compartida” que, además, valora, ya que “cuando hablamos de vocaciones -insiste- lo asociamos a la vocación consagrada: curas y monjas, como si el resto de personas bautizadas no tuviera vocación”.
En su apuesta por acercar la Iglesia a distintas áreas y colectivos de la sociedad riojana, cita, por ejemplo, los de la política, la enseñanza, la juventud, la empresa, la sanidad y el deporte porque “no hay ámbito en el que no pueda entrar la fe”.
Se trata de continuar escuchando a todos, “a los cercanos y a los alejados de la Iglesia”, y dialogando, como ha hecho durante los últimos meses de cara a la preparación del Sínodo.
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