"Se está abriendo en algunas iglesias locales un intenso e interesante debate teológico-pastoral"
Contar con presbíteros extranjeros y extradiocesanos: cinco decisiones posibles
El arzobispo de Mérida-Badajoz señala que hay casos de corrupción "que claman al cielo"
“Confieso que yo llegué a la Iglesia de Mérida-Badajoz sin conocerla. Por ese motivo, fui yo quien pidió al Papa un periodo como coadjutor, de tal modo que en diálogo fraterno con don Celso, mi predecesor, pudiera ir conociendo la realidad. Estoy muy contento aquí. Había oído hablar del pueblo extremeño como un pueblo muy acogedor. Ahora lo digo a partir de mi experiencia”.
El franciscano José Rodríguez Carballo (Lodoselo, Orense, 1953) estrena ya plenamente su nuevo servicio como arzobispo titular y, en entrevista con La Crónica de Badajoz, pasa revista a la situación de la archidiócesis, a la de la comunidad extremeña, se aventura a incursionar en la política nacional pero también aborda la cuestión de la larga espera hasta el relevo, que tantos rumores propició.
“¿Usted hubiera preferido no tener que esperar tantos meses?”, le pregunta la periodista. “No. Le voy a ser sincero: Tengo una relación muy estrecha con el Papa y en la última entrevista con el Santo Padre, le pregunté y quedáramos en que el relevo podría ser a mediados de julio. Así me lo esperaba”.
Reconoce que ahora “ya se ven los toros desde la plaza y no desde la barrera. Uno se siente más en casa, primero, y segundo, los problemas los siente más de cerca. Hay que tomar decisiones”, y una de las primeras será, según anuncia, nombrar un vicario de Evangelización. “Es una novedad importante, porque creo que es un campo que hay que dinamizar”.
De cara al nuevo curso, a anuncia cinco asambleas diocesanas. “Una con los jóvenes, quiero escucharlos. Otra con los laicos en general, adultos. Otra con los sacerdotes y otra los consagrados. Por separado, para que haya libertad de expresión y ningún grupo condicione a otro. Después una quinta asamblea que sería de todos juntos. Todo esto para escuchar qué le piden a la Iglesia, qué le piden al nuevo arzobispo y, si es posible, elaborar juntos el próximo proyecto pastoral de la diócesis”.
Subraya Carballo que sus prioridades serán dos: la familia y las vocaciones. “La familia porque creo que la verdadera crisis de nuestra sociedad es la familia y tenemos que salvarla, porque es la célula vital de la sociedad. Después, las vocaciones. Hablé y seguiré hablando de la cultura vocacional, que tenemos que crear en la archidiócesis. Es la visión de la vida como vocación.
Reconoce en la entrevista que “la sociedad y la Iglesia no hemos sabido aprovechar el potencial de la mujer. Esto está claro. Estamos dando pasos. Para unos pueden parecer insignificantes, pero yo que vivo dentro, se están dando pasos de gigante. No quiere decir que el hombre y la mujer tengan que hacer lo mismo. La igualdad no pasa por la uniformidad”.
Yo no puedo renunciar a ser franciscano. Quiero vivir y morir como franciscano”
“Hay que luchar por la igualdad de derechos y de posibilidades. Pero sin ideología. Tengo que defender la igualdad dentro del respeto y del diálogo”, señala el arzobispo después de una larga reflexión en la que, sin referirse a la ordenación sacerdotal femenina, parece que la sobrevuela implícitamente, aunque también parece aludir a la ideología de género.
Con respecto a la cuestión de la homosexualidad, pide “dejar de lado los juicios y los prejuicios. Respetemos a esas personas con esa tendencia, sin ponerles una matrícula. La Iglesia defiende el respeto y la dignidad de estas personas, que son tan dignas como cualquier otra con diferente orientación sexual”, y recuerda que, en el caso de las bendiciones a homosexuales, “no se bendice a la pareja, sino individualmente a estas personas, sin rito litúrgico”.
“Yo no puedo olvidar que soy franciscano -apunta en otro momento de una larga entrevista-. El Papa Francisco, en una carta que tuvo la deferencia de dirigirme para mi ordenación, cuando hace once años me nombró arzobispo secretario del dicasterio de vida consagrada en Roma, entre otras cositas bonitas, decía: ‘recuerda José que serás buen arzobispo en la medida en que sé que estás siendo buen franciscano’. Yo no puedo renunciar a ser franciscano. Quiero vivir y morir como franciscano”.
Sobre la situación política en España, apunta Carballo que “en estos momentos estamos viviendo un clima de crispación que no ayuda nada a nadie. Sobre todo a las futuras generaciones. Invitaría a los políticos a que se preguntaran qué les estamos transmitiendo, en qué clima los estamos educando. Después nos lamentamos de la violencia de muchos jóvenes y puede que nosotros tengamos una violencia verbal que no deja de ser violencia”.
Alude también a “los casos de corrupción” y destaca que “si los políticos no están dispuestos a servir al pueblo, que por favor dejen la política, que se dediquen a los negocios”. También lamenta que, en el caso de Extremadura, “hay situaciones que claman al cielo”, como “las comunicaciones. Si hoy una región no está bien comunicada, permanecerá marginada”. “Yo pediría a los políticos extremeños que se comprometan seriamente con Extremadura y en esto tendrán todo el apoyo de la Iglesia, y mío personal”, subraya.
Creo sinceramente que la Ley de Amnistía es peligrosa. Porque si todo se olvida y se llega a decir prácticamente que no existió, después con qué autoridad puedo dictar prisión a uno que roba en un supermercado para comer
“Creo sinceramente que la Ley de Amnistía es peligrosa. Porque si todo se olvida y se llega a decir prácticamente que no existió, después con qué autoridad puedo dictar prisión a uno que roba en un supermercado para comer. No podemos cerrar los ojos ante ciertas situaciones. Tenemos que defender la separación de poderes. Ahí está la clave. Que la justicia haga su trabajo. No digo que no lo haga. No entro a juzgar el trabajo de los jueces. Pero hay situaciones que claman al cielo, de corrupción, que será siempre corrupción, venga de donde venga y afecte a quien afecte”, señala el arzobispo Carballo con rotundidad.
Y con respecto a las polémicas vividas en la política nacional en los últimos días a cuenta de la inmigración, Carballo señala en primer lugar que este drama “es responsabilidad de los países ricos. Que miren a los países pobres no solo para explotarlos”, pero también insta a “arrimar el hombro”.
“Por intereses partidistas no podemos dejar en la calle a menores y no menores. Hay que buscar una solución a su dignidad como personas. Son tan dignos los que llegan en pateras como los que estamos cómodamente instalados en nuestras casas. Tendremos que preguntarnos por qué ocurre. Es una responsabilidad de los políticos crear condiciones dignas. Sinceramente, creo que la Iglesia ha dado pasos de gigante, en la acogida sobre todo de menores. Pediría solidaridad a todos los españoles con Canarias”.
“No es justo identificar la delincuencia -que hay que condenar abiertamente- con estas personas, porque eso por desgracia también lo hacemos los nacionales. Creo que España, sobre todo algunas regiones, tendríamos que aprender de nuestra historia”, destaca finalmente, para reconocer que, como gallego, “vengo de una región de emigrantes”.
“No repitamos situaciones indignas que tuvieron que vivir nuestros emigrantes. Al mismo tiempo, si ellos fueron acogidos en muchos momentos, tenemos la obligación moral de acoger también a los que ahora llegan a nuestras tierras. Abramos el corazón, seamos humanos. Por supuesto los cristianos tenemos una responsabilidad añadida”.
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