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Acuden al defensor del pueblo y este se compromete a "seguir trabajando" en una solución
Seis solicitantes de protección internacional, en representación de un grupo de más de 40, han acudido al Defensor del Pueblo para denunciar que están abocados a una situación «de indigencia» en Madrid.
«Las palabras que más conocemos es “no hay recursos, no hay espacio para vosotros”», ha relatado Daniel, una de las personas que ha sido recibida esta semana por el Defensor del Pueblo en funciones, Francisco Fernández Marugán. En la reunión han registrado una queja conjunta ante la institución, acompañados por la Red Solidaria de Acogida, que en el último año ha impulsado más de 70 quejas criticando el «colapso» del sistema de acogida.
Daniel, al igual que muchos de sus compañeros, tras llegar a Madrid a través del aeropuerto de Barajas, pidió asilo. Ante la falta de plazas del sistema estatal de acogida para solicitantes de asilo y refugiados, estuvo tres días durmiendo en la calle a las puertas del Samur Social y tuvo que irse a pernoctar a una parroquia durante una semana y media.
Finalmente, consiguió una plaza provisional en el albergue de Mejía Lequerica, pero denuncia que muchos de sus compañeros «siguen estando en situación de calle». Otros tantos, asegura, están ocupando plazas provisionales correspondientes a la denominada Campaña de Frío, que está dirigida a personas indigentes pero se está destinando a solicitantes de asilo.
Tal y como afirmaron ante Fernández Marugán, estos centros y albergues son «inidóneos» para la acogida, entre otras cosas, por el hacinamiento, las dificultades de convivencia con personas sin hogar que acuden bajo la influencia del alcohol o de las drogas, o la falta de asistencia sanitaria.
«Estamos huyendo de una situación grave de nuestros países y estamos siendo tratados como indigentes», relata Daniel, precisando que muchos pasan el día en centros comerciales, cajeros automáticos y en el metro.
Para poder acceder a albergues de la denominada Campaña de Frío en Madrid, los solicitantes deben hacer «largas colas» en la Glorieta de Atocha y en Príncipe Pío «a la intemperie» y durante «más de tres o cuatro horas». Muchas veces, pese a la espera, muchos no tienen plaza. «Priorizan el ingreso de personas vulnerables sin hogar, ya que es un programa específico para ellos, por lo que los solicitantes de asilo quedamos siempre para el final», según apuntan en el escrito presentado al Defensor.
Muchos de ellos se han dirigido también a Cruz Roja, pero tampoco hay plazas disponibles. Allí, según han trasladado al Defensor del Pueblo, les dicen que busquen cajeros automáticos o salas de espera de urgencias de un hospital.
Tubal Padilla, venezolano como Daniel, asegura que ellos «ya conocen lo que es el hambre», pero «el frío no lo pueden aguantan». Tubal es periodista y allí no puede trabajar porque «no hay libertad de expresión. Simplemente hay que huir si queremos sobrevivir», apostilla.
La venezolana es la nacionalidad que lidera el ranking de peticiones de asilo en 2019, con 40.906 solicitudes presentadas, seguida de la colombiana, con 29.363. El año pasado se batió récord de solicitudes de asilo con 118.264 registradas, la mayoría de ellas entregadas en Madrid.
La abogada de Coordinadora de Barrios, Patricia Fernández, ha puntualizado que la problemática de la acogida la enfrentan personas de Latinoamérica, pero también marroquíes, argelinas y sirias. En este contexto, ha reclamado «una respuesta coordinada» de todas las administraciones ante la evidencia de que España «se ha convertido en país de refugio». A su juicio, el nuevo Gobierno debe «redimensionar» el sistema de acogida, flexibilizar las condiciones de acceso y permanencia en el mismo.
Al Ayuntamiento de Madrid le insta a «diseñar un sistema de primera acogida y de acogida de urgencia que no tenga las características decimonónicas de la actualidad», por lo que «tiene que ofrecer una alternativa digna de alojamiento», sostiene, apuntando que, por ejemplo, desde la ONG se encuentran con personas con estrés postraumático «en situación de absoluta calle».
«No vale dar una cama, sino una acogida integral», remarca, lamentando que estas personas no tengan «un lugar donde ducharse, lavar la ropa o comer. Las estamos sumando a las personas indigentes cuando en realidad quieren sumar a la sociedad de Madrid», recalca.
Esta ha sido la primera vez que el Defensor del Pueblo ha recibido en personas a solicitantes de asilo, si bien desde la institución en reiteradas ocasiones ha recomendado dar acceso «inmediato al sistema de acogida» a estas personas. Fernández Marugán se ha comprometido a «seguir trabajando» para ayudar a solucionar la su situación y a seguir formulando sugerencias al respecto, tal y como han detallado fuentes de la institución.
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