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El fundador de la Falange abandonó, el día de su 120 cumpleaños, el Valle de Cuelgamuros
Pocos minutos antes de las dos de la tarde, los restos mortales de José Antonio Primo de Rivera entraron en la Sacramental de San Isidro para resposar junto a los de sus hermanos. ¿Definitivamente? La salida del fundador de la Falange del Valle de Cuelgamuros se produjo a las 12,53 horas, momento en que los coches fúnebres -y los que llevaban a los familiares que quisieron acudir al lugar- salieron del recinto, que permanecerá cerrado hasta el próximo 3 de mayo.
Lejos de las polémicas que surgieron hace tres años y medio, cuando se exhumaron los restos de Francisco Franco, en esta ocasión el traslado de los huesos de Primo de Rivera contó con el acuerdo pleno de familia y Gobierno, y sin la oposición de los benedictinos, que no obstante están viviendo este momento en una clave de desilusión, de tiempo pasado, de pesimismo respecto al futuro de la congregación, cuya permanencia en el Valle pende de un hilo.
Desde las 5,30 de la mañana, y a lo largo de cinco horas, funcionarios de Patrimonio trabajaron para retirar la enorme losa que ya no puede verse junto al altar de la basílica de Cuelgamuros, y para reponer otra losa, del mismo tamaño pero sin inscripción alguna. El acto se ha retrasado al encontrarse bloques de hormigón y de ladrillo, no esperados, al retirar la losa.
Por expreso deseo de la familia, y tras un responso pronunciado por el prior Cantera, y la posterior procesión de los benedictinos con el féretro tapado con la bandera de España, los coches fúnebres recorrieron en auto los 53 kilómetros que separaban Cuelgamuros de la sacramental de San Isidro,junto a sus hermanos Miguel y Pilar, donde quien quiera, a partir de ahora, podrán rendirle homenaje en un cementerio público. Eso sí: ya nadie podrá rezar a Primo de Rivera en el Valle, ni habrá rosas bajo una tumba sin restos.
Sí que hubo más polñémica cuando un centenar de nostálgicos del régimen trataron de saltarse el cordón policial, cantando el 'Cara al Sol' e interrumpiendo la labor policial a la llegada de la comitiva al cementerio de San Isidro. Muchos de ellos, por cierto, muy jóvenes. Una decena de simpatizantes de Falange también acudieron a la puerta del Valle de Cuelgamuros, siendo identificados por la Guardia Civil.
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