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El Consejo de Ministros cede la gestión de la libertad religiosa al Ministerio de Presidencia
Los obispos españoles están preocupados con el nuevo Gobierno PSOE-Unidas Podemos. Ya tardaron en felicitar al presidente Sánchez y, desde el principio, distintos prelados han mostrado sus temores ante lo que consideran un Ejecutivo “sin conciencia ni firmeza”, tal y como apuntó uno de los líderes del rigorismo eclesiástico español (y candidato de Rouco Varela a presidir la Conferencia Episcopal a partir de marzo), el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz. No ha sido el único.
La cúpula episcopal se muestra “alerta”, y asumen que 'la cuestión religiosa' será uno de los temas más recurrentes en la legislatura que acaba de arrancar. Lo cierto es que, entre las primeras medidas del Ejecutivo, se encuentran la reforma educativa, que acabará con la alternativa a la clase de Religión, que además no será evaluable; y que eliminará el concepto de “demanda social” para los centros concertados. La nueva ley, según adelantaba la cadena Ser, llegará “en semanas” al Consejo de Ministras, y también incluirá el fin de la financiación para los centros que segreguen por sexos.
Más allá de medidas concretas, la principal novedad está en quién coordinará las políticas religiosas en España. Hasta la fecha, Justicia y Exteriores solían repartirse las funciones, junto a ministerios como Defensa, Interior, Educación, Cultura, Economía o Sanidad. En el primer Consejo de Ministros de la legislatura, en cambio, se decidió que, a partir de ahora, será el Ministerio de Presidencia quien se haga cargo de todo lo relacionado con las relaciones con las confesiones religiosas.
"Corresponde al Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática la propuesta y ejecución de la política del Gobierno en materia de memoria histórica y democrática, así como del ejercicio del derecho a la libertad religiosa", se lee en el Boletín Oficial del Estado de este 13 de enero
¿Qué supone esto? Que a partir de ahora será la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, la que se encargará de todos los aspectos relativos a las relaciones Iglesia-Estado, tanto en nuestro país como en las negociaciones con la Santa Sede, que hasta ahora dependía de una Subdirección General del Ministerio de Justicia (antes conocida como Dirección General de Asuntos Religiosos). En la práctica, Carmen Calvo será la voz del Gobierno en materia religiosa.
Una decisión que ha causado preocupación en el Episcopado, toda vez que Calvo -como se demostró durante el proceso de exhumación de Franco del Valle de los Caídos- ha logrado una interlocución directa con el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, lo que implica que, siempre que se den diferencias con los obispos españoles -lo que se da por hecho por ambas partes-, el Ejecutivo siempre podrá elevar consultas directamente a Roma.
Y es que las relaciones de la Conferencia Episcopal con Calvo, especialmente a raíz de la gestión de la salida de los restos del dictador, están muy deterioradas. Tampoco eran especialmente buenas con la anterior ministra de Justicia, Dolores Delgado, a quien los obispos acusaban de no convocar apenas a la Comisión Mixta Iglesia-Estado, encargada de velar por el cumplimiento del Concordato. Ahora, dicha comisión también pasará a Presidencia.
Calvo será la encargada de decidir cuándo y cómo se publica el listado de bienes inmatriculados por la Iglesia, la aprobación de una nueva ley de libertad religiosa y de conciencia -presente en el programa de Gobierno de PSOE y Unidas Podemos- y, en su caso, las reformas en distintos aspectos de los Acuerdos Iglesia-Estado, como la asistencia religiosa en hospitales públicos o las Fuerzas Armadas (cuestión por la que ya ha preguntado Compromís en sede parlamentaria), o la gestión de bienes considerados de interés cultural.
En aspectos económicos, el pago del IBI por parte de la Iglesia, o la posible apertura de nuevas casillas en el IRPF para atender la financiación de otras religiones (musulmanes y evangélicos, pues los judíos se han negado a ello) también estarán en la cartera de la vicepresidenta Calvo.
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